TERMINA EL CICLO DE TARKOVSKI EN BARRANCO

Sábado 24 - 6 pm
Presentado por Fernando Vílchez
SOLARIS
Domingo 25 - 8:15 pm
Presentado por Mario Castro
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DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

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Último post de vacaciones.
Este año Tarkovski cumpliría 75 años si estuviera vivo. Luego de la revisión que hicimos de su actividad cinematográfica en Diciembre, el Cinematógrafo de Barranco se anima a programar sus películas los fines de semana de Febrero y, qué gracioso, comentadas por los editores de este blog.
A quienes nos escribieron preguntando dónde podían ver las películas del ruso, esta es una gran oportunidad, sobre todo porque el Cinematógrafo estrena nuevo proyector y, nos aseguran, la calidad de la imagen es bastante superior a lo ofrecido temporadas atrás.
Como adelanto, un pequeño vídeo lleno de imágenes del cineasta con sus amistades, en medio de sus rodajes. Aparecen también fotogramas de todas sus obras -se incluye su primer corto, Los asesinos, adaptación del cuento de Hemingway- y hasta la famosa fotografía con Bresson. También se puede revisar el Dossier Tarkovski que hicimos buscando los links en la columna a su derecha. Recomiendo, especialmente, el texto de Solaris. (FV)
Sábado 10
8 pm La infancia de Iván (1962)
Domingo 11
8:15 pm
Sábado 17
6 pm
Domingo 18
8 pm
Sábado 24
6 pm
Domingo 25
8:15 pm Solaris (1972)
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VIDEO DE LA SEMANA
Hace unos días recordábamos que, durante el Festival de Cannes de 1983, Robert Bresson y Andrei Tarkovski competían en la Selección Oficial con sus películas El dinero y Nostalgia, respectivamente. Bresson declaró a la prensa que él deseaba la Palma de Oro o nada en absoluto, lo que cayó mal en los ánimos del ruso. Al final, la Palma se la llevó La Balada de Narayama, de Shohei Imamura y Tarkovski y Bresson recibieron un consuelo: Premio a la Labor Creativa, de manos de Orson Welles.
En este video, el momento de la premiación. Presten atención a los rostros contenidos de los "premiados".

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No soy un rublo de oro para ser deseado por todo el mundo.
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César Guerra
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¿Tiene el cine de Tarkovski alguna relevancia en la actualidad? Trataré de responder esta pregunta de la manera más sincera posible.
Personalmente, pienso que el cine de Andrei Tarkovski ya cumplió un ciclo. Han pasado veinte años desde su muerte y en el mundo han aparecido muchísimas obras desde entonces que han explorado ya otros caminos. Desde luego, que un autor cumpla un ciclo no significa que haya sido superado por la historia. Por ejemplo: aunque ya cumplió un ciclo, Jesús no ha sido superado.
Manipular la vida
Cuando el cine de Tarkovski llegó a mí, me transformó la manera de concebir todo un arte, el cine en cuestión. El poder que tiene de mostrar lo más natural de la vida en sus encuadres resultó algo completamente diferente a lo que había visto antes. Me refiero a esa manera de resucitar ese pequeño lado geólogo que aún conservaba para explorar la tierra, los árboles, el viento, el fuego… Su universo es esa fijación con los elementos, y a la vez con la oscuridad y con los sonidos.
Porque no es solamente enfocar los elementos, desde luego. Tarkovski es un cineasta de imágenes, pero también de sonidos. Varios cineastas han retomado la importancia del sonido y en el cine de Tarkovski se viven esos ruidos, goteos, golpes y las voces en off.
Basta mirar lo mucho que trabaja el tiempo manipulando el espacio. Todo es manipulación: con los colores, con los objetos cotidianos, con los actores. Esa escena en El Espejo del inicio, con la madre mirando el campo, esa escena está muy bien, y funciona porque la actriz no sabe qué es lo que pasará con su personaje. Esa manera de trabajar con los actores fue un sacudimiento.
La psicología
El Espejo no tiene una narrativa usual, eso ya lo saben todos. ¿Qué busca Tarkovski? Quiere que, al ver su película, se activen sensaciones que transporten psicológicamente al espectador de manera imperceptible, casi adormecidamente. Esto no quiere decir que trabajara para el espectador, para un público, sino para la sensibilidad de algún espectador, lo que es muy diferente.
Lógico, le pones El Espejo a un chico común y corriente que come helados en Bembos, que va a Larcomar y que escucha RBD, y se va a dormir. En serio, no es un prejuicio. Pero si le pones El Espejo a un ser sensible, le va a gustar.
El Espejo juega con las emociones, está llena de sueños autobiográficos, y más que eso, alucinaciones mismas. Es la infancia de Tarkovski, infancia muy parecida a la de muchos seres humanos. Cuando eres adolescente y ves esta película, te gusta por instinto. Los recuerdos aparecen debido a pequeños detalles (el cine es detalles): la madre de los setenta, delgada, medio rubia, el niño en el suelo, el parqué de madera, la luz entre las puertas, el niño vagando por la casa –porque no había televisión entonces-. Esa atmósfera me toca y si algo me ha influenciado mucho es la relación entre madre e hijo. O madre e hija, en mi caso.
Mis críticas
Es cierto. Tarkovski rompe cualquier regla cinematográfica en el relato, destruye el eje a su antojo, y si tú eres un chico de quince que te pones a ver a Tarkovski luego de ver Rocky, quedarás abrumado. Pero igual se cumplirá un ciclo.
Aparte Tarkovski era un burgués. Si está rodeado de pinturas, referencias artísticas, etcétera, es porque su padre era poeta y él mismo estaba metido en los círculos intelectuales. Además, he mencionado su fijación con el agua, el fuego, la oscuridad, los sonidos… todo un universo que aparece no solamente en El Espejo, sino en Stalker y en el resto de obras. Eso lo hace un director personal, pero se vuelve repetitivo y eso ya no es tan genial.
No voy a negar que ha brindado percepciones singulares y nuevas, pero tampoco es la genialidad del cine. Su exquisita forma de narrar y de componer, de planificar la toma, de mover la cámara, permite que, a veces, te quedes extasiado con la forma y te olvides del drama de los personajes y eso no está del todo bien, porque el contenido se pierde.
Por momentos, en El Espejo, la actuación es teatral. A la actriz que hace de madre y esposa en la película, por momentos se le ve fingida. Quizás por lo mismo que es tan preocupado con el movimiento de cámara, por momentos se le va la dirección de actores. Claro, estamos en los setentas. Tarkovski en su generación ha sido bueno, pero si tú lo ves ahora ya empiezas a leerlo con facilidad. Bergman también es teatral, pero lo siento más real. Los personajes de Bresson eran más simples y no tenían toda esta espiritualidad.
Y la música en él me resultaba tan espiritual, me inspiró mucho… Pero todo fue lindo en su momento. Como decía, ahora ya hay otros cineastas que han encontrado nuevas maneras de expresarse y, por lo mismo, nuevas preguntas.
No imitarlo
Quizá exista un legado con otras personas, pero en mi caso no podría siquiera intentarlo. Ves una escena de El Espejo, ves cómo se cae la cuchara, por ejemplo…. En mi cine no caerían cucharas sino toallas higiénicas…. En serio, esas son cosas subjetivas que solamente él, Andrei Tarkovski, cineasta personal, podría hacer. No me puedo comparar a él. No puedo aspirar a ser él. La persona que quiere compararse a él, o a otros cineastas como Bresson, por ejemplo, va por mal camino, porque no vas a poder hacer nunca lo que él ha hecho. ¡Eso se le ocurrió a él! Esos movimientos oníricos de cámara son de Tarkovski, es lo que siente en su cabeza, es él mismo. Él siente que la cabeza se debe mojar así, que la botella caiga así, que las paredes tiemblen así. Tú puedes empaparte de sus imágenes y a partir de ahí hacer cosas diferentes. Y punto. Pero no puedes alucinar que filmarás las cosas como Tarkovski, hay que pisar tierra.
Tarkovski en el Perú
Vamos, es una broma. Nosotros no hemos vivido ni la primera ni la segunda guerra mundial. En nuestra historia no hay revolución rusa (ni revolución de ningún tipo). ¿Acá qué hubo? A la justas Odría, ¿qué más? Los únicos presos que tuvimos eran presos políticos. ¿Qué había? ¿Los apristas, Chabuca Granda? Las heridas reales, las verdaderas batallas no ocurrieron en el Perú, sino en Argentina y Chile.
¿A qué voy con esto? Un artista es fruto de su cultura. Cuando ves El Espejo puedes emocionarte con los comportamientos universales, como es el caso de la separación familiar, los vaivenes de los niños… Pero el cine de Tarkovski es Rusia, su historia hablando, es otra cultura. En nuestro país no podrá salir algo así. Lo único que nos ha marcado ha sido el tema del terrorismo, pero en provincias, no en Lima. Acá el miedo era el apagón, el toque de queda, y yo era niña, no lo recuerdo mucho. Pero esa generación que ahora debe estar encima de los cuarenta, ¿qué ha dicho al respecto? ¿Alguien tiene una herida de ese tipo? Nadie tiene ese apasionamiento, lamentablemente.
Gisella Barthé
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No creo que haya necesidad de dar demasiadas referencias acerca de STALKER. Sólo manifestar que a mi gusto personal es la mejor película de Tarkovski y una de mis favoritas dentro de la historia del cine.
Pretendo centrarme en el aporte al cine de nuestros días que STALKER o el cine de Tarkovski en general ha podido brindar (premisa dada por el blog). No soy crítico de cine ni pretendo serlo, sólo quisiera acercarme como un entusiasta espectador de esta fascinante película y dar mi apreciación como realizador.
Acerca del tema de STALKER, es sorprendente la sencillez del argumento: En un lugar caótico, fuertemente resguardado por fuerzas del ejército, ha caído un meteorito. Esto ha ocasionado que surja un fenómeno llamado La Zona, dentro del cual, se dice, hay una habitación donde quien entre podrá hacer realidad su mayor sueño o deseo (mucho cuidado con eso, porque a veces no sabemos exactamente lo que realmente andamos deseando, asomando así un peligro inminente a quien se aventure a traspasar el umbral de dicha habitación). Tres hombres -un guía (Stalker), un escritor y un científico- deciden emprender el viaje y adentrarse en algo que no logran prever.
Gran parte de la película consiste en la detallada narración de este viaje. Allí está todo el tema. Luego (he ahí la grandeza de esta película) todo se desarrolla en base a la puesta en escena y a la adecuada utilización del lenguaje cinematográfico.
LA QUIMERA
Esta idea de cumplir los sueños, repito, es peligrosa. ¿Sabemos lo que queremos realmente? O, quizás, ¿es sólo un mero pretexto para justificar nuestra existencia? No es novedad que a la existencia hay que darle un significado, una intención, una meta. Sin ese piso existencial nos encontramos parados en arenas movedizas.
Dejando de lado mi filosofía de bolsillo, vuelvo al tema.
Esta habitación de la Zona es sólo un pretexto para que los personajes se encuentren consigo mismos, y de alguna manera encaren sus propias caretas. Aquí Tarkovski centra el viaje porque, más allá de una travesía hacia este singular lugar, es un viaje interior a cada uno de los voluntarios pasajeros. La Zona es un pretexto para el viaje interno, y de alguna manera los rostros (y lo que hay tras ellos) son también paisajes a descifrar en esta cinta.
¿Qué puede ser más humano que el miedo a lo desconocido, la expectativa que dan esos demonios que creemos no tener?
EL CAMINO
Volviendo a la puesta en escena y la adecuada utilización del lenguaje cinematográfico, creo que es bastante difícil negar la importancia del cine de Andrei Tarkovski en el cine de nuestros días. Directores como Aleksander Sokurov, Sharunas Bartas, Béla Tarr o Carlos Reygadas han sido influidos directamente, y otros quizás no tanto. Pero a veces, mientras veo algunas cintas, diversas entre sí, siento que algo anda por allí. Desde quizás algún tímido travelling. O el acercamiento casi imperceptible pero certero hacia algún detalle o personaje. O esta sensación de que el tiempo útil se anda perdiendo, derivando en algo que quizás es más importante y hasta más trascendental.
¿Es posible permanecer indiferente ante la obra de este ruso? Personalmente creo que no. Sus películas de alguna manera siempre deambulan en uno, de una u otra forma y jamás entran en el olvido. Para algunos son revelaciones de las posibilidades que el cine puede dar, y para otros son traumas... pesadillas de asiento les podría llamar.
Ya sea positiva o negativamente, la obra de Tarkovski influye y penetra. La indiferencia creo que no tiene lugar en esto.
Además ¿el cine debe de ser una experiencia racional o sensorial?
STALKER es una obra inolvidable, y una experiencia dura pero única. Demanda en el espectador esfuerzo y cierta plasticidad neuronal, además de algunas barreras a derribar por la costumbre de este simpático cine que se digiere con el pop corn (ver y botar)…
Pido disculpas nuevamente (no me centro aún en lo que pidió el blog) y retomo lo que se anda buscando…
Partiendo de STALKER, y no pretendo sonar ni académico ni algo similar, pienso que su importancia en la premisa principalmente cinematográfica (para el cine de nuestros días) está en algunos detalles muy precisos.
LA CONCEPCIÓN DEL TIEMPO
Tarkovski crea su propio tiempo. De alguna manera se zurra en el tiempo de las manecillas y lo dilata a su antojo, a su ritmo, a su necesidad. Es impresionante por ejemplo cómo puede dilatar de manera absolutamente coherente el trayecto de estos tres personajes hacia la Zona. De alguna forma hace que el espectador asuma que en ese sitio el tiempo va a otro nivel, sea ya un tiempo interno, un tiempo visceral y mental a la vez.
El tiempo ya no depende de la progresión dramática de la historia sino de la imagen y el sonido creados como articulación expresiva. Vuelvo a la pregunta anteriormente expuesta… ¿Es el cine una experiencia racional o sensorial? La duración del tiempo no sostiene al hecho, sino es una consecuencia de éste. El tiempo, por ende, cumple la función de volver concretos ciertos intereses y planteamientos.
En STALKER, el tiempo es el movimiento del espíritu. Más allá de la Zona, es el flujo del individuo con su realidad más íntima.
¿Cómo logra esto? Con el montaje, con la progresión cada vez mayor en la exposición de las tomas, con la adecuada utilización del sonido y del silencio, con la economía de recursos de toda índole, visuales y sonoros, de movimiento y de encuadre, el ver y no ver, el fuera de campo, el espacio en off.
LA AUTONOMÍA EN EL MOVIMIENTO
La cámara de Tarkovski no se empecina en seguir la acción directa del personaje. Lo deja deambular, salir de cuadro, y ella (la cámara) se relaciona con el todo, con su espacio, y crea una sensación constante, fluida y dinámica. No se enfoca sólo en lo descriptivo, sino que este movimiento no cesa y a veces nos da la impresión de cierta quietud, de cierta suspensión (soy consciente de lo contradictorio que puede sonar), pero he allí donde creo que radica esa narrativa absoluta que busca Tarkovski.
Sé que queda muchísimo por decir y que es muy poco lo que he podido expresar en estas torpes líneas, pero creo que aquí podría ceñirse lo que Stalker susurra entre líneas… Lo importante no es la meta sino el camino.
Si me dijeran que a cinco metros hay una habitación que haría mis sueños realidad, es un hecho que recorro el lapso hacia ella con el ímpetu de un niño.
Luego, entraría sin pensarlo, aunque…no sé.
Raúl del Busto
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