LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Monday, February 19, 2007

DÍAS DE SANTIAGO. Otra mirada.


DÍAS DE SANTIAGO (2004)
de Josué Méndez
Martin Scorsese filmó hace más de tres décadas uno de los títulos capitales del cine: Taxi Driver. La película sorprendió por el alto grado de violencia que exhibía (que si bien no eran inéditas para aquella fecha, sí eran inusuales) y por retratar la podredumbre de la ciudad más emblemáticas de los Estados Unidos: New York. Casi treinta años después, en la capital de un país sudamericano, Lima, para ser específicos, se estrena Días de Santiago, que sorprende casi por las mismas circunstancias que Taxi Driver. En ese sentido, nuestro cine tiene, al menos, 30 años de retraso.
No quiero que se me malinterprete. Esta pequeña introducción no es una crítica al filme de Josué Méndez, sino a aquéllos que consideran original a la película por su temática. Y es que Días de Santiago tiene tantos puntos en común con Taxi Driver que me animaría a decir que se trata casi de un remake[i].
Santiago al igual que Travis es un veterano de guerra. Ambos están afectados psicológicamente por su participación en ella. Ambos hacen taxi. Ambos se erigen, a su manera, como justicieros en una ciudad corrompida por el caos. Incluso el final de Días de Santiago parece sacado de la escena en que Travis lleva su mano en forma de revólver a la cabeza después de la orgía de sangre que desató para liberar a la pequeña prostituta.
No comparto el entusiasmo que Días de Santiago desató en el momento de su estreno. Y mi desencanto no se debe a las múltiples coincidencias que tiene con la película de Scorsese. Estas son mis objeciones sobre Días de Santiago:
* El guión no es muy inspirado. Más allá de la deuda con Taxi Driver, el argumento no supera los tópicos y clisés que se tiene de la clase baja. Baudelaire, el gran retratista de las miasmas de la ciudad, afirmaba que a través de la representación de lo cotidiano se accede a la comprensión de lo bello o sublime[ii]. La pobreza, el maltrato a la mujer, el incesto, entre otras cosas, constituyen apenas un marco donde se desenvuelve el personaje, sin que este cuadro sea particularmente novedoso o constituya un punto de partida para una reflexión mayor. Sólo es un retrato más de miseria, como nos tiene acostumbrado el cine latinoamericano.
* El tratamiento visual no es el más adecuado. El color y el blanco y negro alternan en la película a capricho del director. ¿Qué es una representación del estado anímico o psicológico de Santiago? ¡Por favor! Un auténtico y logrado ejemplo de ello es Rumble fish, no Días de Santiago. Tampoco estamos ante un filme posmoderno o experimental, que se permita semejantes libertades sin que atente su visión. La fotografía de Días de Santiago la indefine, la vuelve dubitativa.
*Las actuaciones no son logradas. Salvo la actuación de Pietro Sibille (que tampoco es sobresaliente como muchos afirman; sólo es correcta) el resto es poco rescatable. ¿Por ejemplo a alguien le resultó convincente el padre o el hermano de Santiago? Ambos personajes están, sin proponérselo, al borde la parodia, con gestos y voces que dimanan maldad en todo momento.
Sin embargo, no hay que ser mezquinos. Días de Santiago no es una película nula, como casi todos los filmes peruanos. Tiene aciertos:
*El diseño artístico, por ejemplo, que recrea con fortuna el ambiente de la clase baja limeña y que, de cierto modo, subsana las limitaciones del guión en ese aspecto. Muy pocas películas nacionales han logrado recrear con gran fortuna dicho estrato social.
*Otro acierto es la construcción del personaje principal, cuyo derrotero es, al fin y al cabo, la película. Su ingenuidad, casi infantil, contrasta bien con su paranoia. Lástima que las situaciones que enfrenta no sean las más imaginativas, aunque pueden ser seguidas con credibilidad, virtud que se echa de menos en casi todas las películas peruanas.
*Tampoco hay que negarlo: ¡Los primeros minutos son increíbles! Allí se encuentra la médula de lo que será la película (la ingenuidad y paranoia del personaje), con un acertado uso de la fotografía y la calle, muy pocas veces tan bien representado en el cine nacional. Lamentablemente el resto del filme no supera la premisa inicial ni tiene la fuerza de las imágenes iniciales.
A pesar de sus defectos, Días de Santiago es un buen debut para un cineasta peruano. Esperemos que Dioses, la próxima película de Josué Méndez sea mejor. El cine peruano (o lo que se le parezca) necesita de buenas películas urgentemente.
Robinson Díaz Sifuentes
[i] Algunos me reprocharán por tal afirmación. Soy consciente de las diferencias entre Taxi Driver y Días de Santiago, pero me parece que son más las coincidencias que las diferencias.

[ii] Lo sublime es entendido de diferentes formas por diferentes autores. Baudelaire opone el arte que pregona con el arte de su época, que aspiraba a la inmortalidad con sus cuadros de dioses o cuerpos apolíneos. No creemos que el arte deba ser siempre “sublime”, pero sí que supera la mera narración o representación.

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5 Comments:

  • At 11:10 AM, Anonymous Anonymous said…

    Hola Robinson:
    bueno nose si este inscrito a Cinemaperú, pero yo fui el que inició ese debate si Dias de santiago fue un remake o no de Taxi Driver y ya viste lo que erigió, una cordillera chauvinista, obvio no?
    bueno en lo que respecta a tu crítica que la postean, obvio, por esa discusión que hubo en Cinemaperú digo que en general estoy de acuerdo contigo, ya en los detalles es otro tema no?
    bueno suerte!!!
    Felipe MP

     
  • At 1:43 PM, Anonymous Anonymous said…

    Gracias por el ilustrativo texto, Robinson. Por diferentes circunstancias (léase mudanzas permanentes) no he podido ver la película, pero me consta que en el extranjero ha sido vista y elogiada. A propósito de lo que dices, acá (USA) te la ponen en festivales de cine latinoamericano y es fija en cualquier clase sobre realidad latinoamericana contemporánea, junto con cosas tipo "La estrategia del caracol", "Ciudad de Dios" y alguna cubana. Es interesante notar, en cambio, que cosas como "Siete reinas" o "Coronación", por ejemplo, no te las pasarían porque los gringos ya tienen una imagen de América Latina (la miseria) y de eso no salen. Sería algo así como pedirle al público peruano de blockbusters hollywoodenses que vea "Little Miss Sunshine" o "Requiem for a Dream".
    Por otra parte, creo que hay que ver todas las películas que se están haciendo últimamente como parte de un proceso, el proceso del cine peruano, que como ustedes mismos dicen no existe, pero que tiene que irse haciendo con películas como esta. Las deudas con Scorsese son comprensibles en la medida en que nuestro cine está en pañales y sigue todavía explorando.

    Otra cosa más ruin: quién es la que sale en la foto? Sandra Arana? Quien sea, de perfil no luce tanto...
    Un abrazo,
    FRM.

     
  • At 8:23 PM, Blogger BELMAR said…

    Taxi Driver representa la transformación de nuestra urbe y sus bajos fondos...

     
  • At 11:08 PM, Blogger Judaz said…

    hoy le vi dias de santiago, no la veia desde su estreno comercial. debo admitir que concuerdo absolutamente contigo, robinson

     
  • At 1:39 AM, Anonymous claudio said…

    Deberías de saber un poco antes de escribir idioteces.
    En caso que las películas Días de Santiago y Taxi Driver fuesen tan parecidas, no tendrías el derecho de criticar eso. Algo parecido ocurre en Luz silenciosa, donde el mismo Reygadas reconoce la inspiración que tuvo en Ordet y Gritos y susurros. Sin embargo, Luz silenciosa no debería ser subestimada, solo por haber tomado muchos o todos los recursos cinematográficos de esas películas. Porque Luz silenciosa, es una obra artística, que se vale por sí misma, no por lo que hubo antes y después.
    Así como Días de Santiago no debería ser reprendida, por ser muy semejante a Taxi Driver. Perfume de mujer de Martin Brest y la actuación de Al Pacino, no tendrían porque ser desairadas, solo por haber sido creadas dos décadas después, de Profumo di donna, ni por las similitud que existe con ese filme, así como tampoco se podría decir que el cine americano se encuentra en retraso, con relación al italiano.
    Así como Dino Risi no fue un precursor por haber adaptado la novela a tiempo (1972), Josué Méndez no es un epígono de Martin Scorsese.

     

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