LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Wednesday, February 20, 2008

LUZ SILENCIOSA, DE CARLOS REYGADAS


¿Carlos Reygadas quiere ser Bresson (no actores, mutismo, estatismo, hermetismo) y Tarkovski (travellings, “digresiones”, contemplación de la naturaleza, sensación del paso del tiempo)? ¿y hasta quiere, en cierta forma, y en esta película, ser Dreyer? Eso parece. Suena bien. Pero…

¿Hace bien? ¿Hace mal? Es legítimo, y es complicado. Pregunta tonta: ¿Tiene sentido querer ser alguno de ellos hoy por hoy? Otra pregunta, aún más tonta, y lógica: ¿Es posible…? Una manera de intentar escaparse de este laberinto es decir que Reygadas no quiere “ser” ninguno de ellos, sino que es una especie de continuador, toma elementos, es un heredero espiritual, que a la vez tiene un mundo propio, etc… ¿A riesgo de ser injusto, alguien podría decir que es un epígono, que no aporta nada nuevo o muy poco? (claro, la maldición y/o necesidad de lo nuevo en el arte). ¿Es un pecado para un latinoamericano querer hacer “cine europeo”? ¿La pregunta anterior estará mal planteada?



De hecho que sí, y lo hice a propósito. Tres de las mejores películas latinoamericanas de las que tengo memoria, en muchísimos sentidos, “parecen” europeas: Límite (1931), del brasileño Mario Peixoto, Tierra en Trance (1967) del también brasilero Glauber Rocha, y Memorias del subdesarrollo (1968), del cubano Tomás Gutiérrez Alea. Tenemos derecho a aspirar a lo mejor, sin duda alguna.

Por otra parte, y para casi contradecirme, carezco de grandes certezas, la verdad. De las pocas que tengo, digo otra: hay un par de mexicanos que están haciendo probablemente el mejor cine en Latinoamérica, el más “personal”. Se llaman Julián Hernández y Carlos Reygadas. En el caso de Reygadas, que es el que nos ocupa, las dudas van por el lado de “lo que quiere ser”, por esa presunta “manía de trascendencia”; esto junto con un talento innegable que lo coloca en un nivel superior –ojo, en Latinoamérica– en relación a todos los demás, más o menos perdidos, salvo excepciones, en un cine “social” bastante superficial, con poca o ninguna capacidad de innovación formal o repitiendo fórmulas con inmunidad al asco. (Hago la salvedad del cine argentino, subrayando que Caetano ya no hace películas como Pizza, birra, faso, o Bolivia, y que La Ciénaga, de Lucrecia Martel, parece algo, qué pena, irrepetible.)


Luces del cielo, luces de estrellas, el paisaje pretende ser (o es exaltado como) manifestación de lo grandioso, de lo divino, de lo inconmensurable. Los colores son lujuriosos. Perfecto, es el tema. La explosión de la sensualidad, del contacto más íntimo posible entre dos seres humanos, en medio de una sociedad cerrada, muy cerrada. Y en medio un misterio… Desde el principio se entiende hacia dónde va Reygadas esta vez.

Admiro, ¡cómo no!, la capacidad de sugerencia que se nos ofrece en un puñado de gestos y de rostros, contemplados en planos estáticos o de lentos y escasos movimientos. Admiro “la dirección de no-actores”, el acertado exotismo de las elecciones de estas personas, y la extrañeza fascinante que pueden provocarnos.

El “tema”. Mientras veía Luz Silenciosa, pensaba en el melodrama, como género y como forma de vida, pensaba en la represión terrorista del deseo, que es la explicación de su origen (los sentimientos torciéndose, al no poder expresarse en libertad); pensaba en un orden social (parodia de orden) injusto, en una moral inmoral que mutila a los individuos. La película de Reygadas muestra, espléndidamente, ese desgarramiento interior entre amor y deber (síndrome religión / monogamia / matrimonio / familia). Sentimos así el latido sordo de los hechos hasta que explotan de la manera más violenta, y eso, melodramática. Una historia de amor torturado, “prohibido”, contada en tiempos largos, a menudo exquisitos, en donde un estallido de llanto vale no pocas páginas de diálogos.


Pero de nuevo: ¿Reygadas trasciende el melodrama sofisticado? ¿No que andaba buscando algo más? Especialmente, es en el final, cuando surgen dudas enormes. Copia o cita de Dreyer. No se produjo ninguna “elevación espiritual” en mí, con ese final. El final imposible, lo sentí menos como un milagro (sí lo sentí así en Ordet, en cambio -la película de Dreyer que cita Reygadas-) que como solución narrativa, inconvincente, truco culto, para cerrar la película, más que corolario inevitable, o final necesario. La “amante” como Cristo-Hada Madrina… Al menos esa fue mi impresión.


Queda en el campo de la conciencia o sensibilidad del espectador decidir si cree o no en el milagro. Personalmente, me preocupa sentir una mezcla de “grandiosidad” con esteticismo (la vocación publicitaria del cielo, de los paisajes, podríamos decir), si se trataba de tentar algo parecido a una revelación espiritual, o sea algo más que un desgarrado melodrama no exento de sorprendentes toques de virtuosismo melodrama que, no lo niego para nada, se sigue con gran interés. Que en sus mejores momentos nos succiona a su mundo…

Diré, para terminar, que considero a Reygadas como parte del exclusivo club de herederos de Andrei Tarkovski; junto con el también ruso Aleksandr Sokurov, el húngaro Béla Tarr y el turco Nuri Bilge Ceylan. Que no es poco. Aunque creo también que deberemos esperar más películas de Reygadas para ver si alcanza el con frecuencia estremecedor nivel de los antes mencionados.

Mario Castro Cobos

La Cinefilia No Es Patriota


7 Comments:

  • At 12:08 AM, Anonymous Anonymous said…

    No, de verdad no entiendo por qué alguien querría ir a ver esta película. Ok, les gusta el arte y bla bla bla pero ¿qué chingadads ganas de aburrirse? ¡El arte también puede ser divertido!
    Los actores de esta película (si es que se les puede llamar actores)...para llorar. Los diálogos son practicamente...inexistentes (no pense que lo de "silenciosa" fuera tan literal). No hay ni siquiera MÚSICA!! Por Dios!!! La música puede enriquecer tanto una escena (y mira que aquí necesitaban urgentemente ALGO que enriqueciera esas espantosas, aburridas y tediosas escenas)...pero no, nada,ni una nota. Obviamente lo único rescatable de esta película (y hago hincapié en ÚNICO) es la fotografía...sí, se veían muy bonitos los paisajes...aunque me sentía morir cada que para presentar un nuevo entorno tuvieran que tardarse 10 minutos. Estuve a punto de salirme como 4 veces, pero soporté sólo porque ya había pagado el boleto y porque pensé "No mames, ahora TENGO que ver en qué acaba esta mierda" (Obviamente, el final, al igual que el resto de la película, fue una mierda).

    Con todo respeto, todos los "intelectuales" que se tiran un rollo de dos hojas alabando esta mierda con su vocabulario rebuscado me dan una hueva eterna. No saben divertirse, bola de viejos amargados pretenciosos.

     
  • At 10:15 AM, Blogger La cinefilia no es patriota said…

    Reygadas busca otra cosa. ¿No te diste cuenta? (Entiendo el choque, pero alguna sospecha habrás tenido...) Trata de informarte (de entender la propuesta, los referentes, el cine tiene su historia, no te encierres en tu 'gusto' que puede estar condicionado)para, al menos, empezar a respetar un poco aquello que no comprendes. Empezar a comprender algo es un proceso muy agradable.

    Cuando lo comprendas mejor tal vez le agarres el gustito, que lo tiene. Buena suerte.

    Hay películas que pueden ser difíciles, lo que depende también de los hábitos de quien mira. Hay algo que se llama estética, sabes, y es más amplio de lo que crees o supones y das por hecho, no existe solo la manera de hacer tipo Hollywood.

    Reygadas no busca actuaciones convencionales. Responde a cierta tradición, cosa que traté de explicar en la crítica. Busca el silencio, la contemplación, un misterio. Busca que veas una situación, la siente de otra manera, por eso la cuenta así.

    En el Perú, a muchos nos encantaría contar con un director como Carlos Reygadas.

    Y en este blog TAMBIÉN nos divertimos con Batman (Dark Night)y Iron Man, como puedes ver si haces click en la lista de críticas en la columna de la derecha.

     
  • At 9:44 AM, Blogger En Rodaje said…

    Como todo en esta vida, el arte y/el ocio son cosas subjetivas. Debe haber espacio para todas las propuestas sin caer por ello en palabras que rozan la falta de respeto. La libertad es hermosa, para decir lo que se piensa, pero creo que mejor hacerlo desde una argumentación sólida (si se quiere, claro).
    Algunos califican al señor Reygadas de críptico pretencioso, como también llaman a veces a Lynch y ahora a Apichatpong Weerasethaul. Quizás sean pretenciosos, pero no hay nada malo en serlo, creo que más que eso son fundamentalmente coherentes consigo mismos, aunque pueda parecer lo contrario. Puede gustarnos o no, ellos no se van a enfandar ni a alegrar sobremanera.
    Por otro lado no creo que Reygadas tenga la clara intención de referirse en su cine a Bresson, Tarkovski u otros autores más o menos "cultos", creo que simplemente hace lo que cree debe hacer, por lo que tampoco se le debe considerar heredero de nada ni comparársele a ninguno de esos autores que citas del "exclusivo club". Es como si a todos los autores de películas de acción y aventuras los nombramos como herederas de Spielberg (por decir algo).
    Amistosos saludos.

     
  • At 6:00 AM, Anonymous Mario said…

    Mi querido Mario,
    no sea demasiado escéptico consigo mismo. Sus lectores lo leen para encontrar o buscar certezas. Si luego estas son también las suyas, en buena hora. Escriba sin comillas que el cine de Reygadas es personal, porque en efecto lo es. Así como también sobre el echo que el cine social es, sin lugar a a la más mínima y menor duda, incapaz de innovar. La culpa no es obviamente de lo "social", no seamos ingenuos, sino de lo socio-lógico y del psicologismo, esa traba grande como una casa que el ojo del director de películas hereda del escritor de novelas. Sobre esto ya comenté. Mire Ud: ya no carece de grandes certezas. Ha descubierto tres. Ud. ya ha escrito dos y son grandes. Yo le doy la tercera: El cine personal de Reygadas innova porque justamente es social, es decir y en sentido estricto, le devuelve a lo social (y a la imagen) su numinosa inmanencia. ¿No desvela "Batalla en el cielo" la complejidad de lo social con sus vicios y virtudes? Sí, pero no en el modo de Lombardi o Mendez. Si "Luz" no produjo ninguna elevación espiritual en Ud. le recomiendo que vuelva a ver Japón. No me confunda, no soy un fanático de Reygadas (todo es prescindible finalmente), detesto darle o buscarle apellidos a la imagen. Si aceptamos que el cine de Reygadas es personal, entonces su fila de preguntas iniciales son exquisitamente y a proposito, ociosas. ¿Reygadas quiere ser Bresson, Tarkovski y Dreyer? Ud. se pone esa serie de preguntas a manera de ejercicio capcioso, pero luego termina afirmando que Reygadas "copia o cita Dreyer". Me perdonará ver aquí esa otra manía - sutil vicio cristiano por lo demás - de referirse siempre al origen de algo para poder legitimarlo (y legitimarse) o no. Lo original no siempre refleja lo puro por antonomasia, quien crea es siempre y simplemente un mero cohacedor, incluidos su club de herederos. Si Usted se emocionó más con Ordet de Dreyer, vale para mí saber que se emocionó y punto. Ahí y sólo ahí - en la emoción simple y llana - se esconde la elevación espiritual que no encontró en" Luz silenciosa" ( o en cualquier otra luz, para ser claros). La imagen podrá ser producto de un pretexto (histórico) y/o de una posibilidad (técnica), pero también un espejo (intermporal, revelador e inmanente). Si luego Ud. no puede dejar de ver a Dreyer, a Tarkovski y a Bresson en el cine de Reygadas, yo le digo que veo en Dreyer a Ibsen y Munk, en Bresson a Cornerlius Jansen y en Tarkovski a Pavel Florenskij. ¿Quién copia a quien? Dejemos estos ejercicios al lector distraido. La pregunta que más bien yo le propongo es: ¿Qué se da, qué nos es dado, como posibilidad cinematográfica y, finalmente, como imagen, a través del cine de Reygadas (y de Dreyer y de Tarkovski y de Bresson, y, permítame, de Erice)? y si quiere reducir la pregunta al autor Reygadas ¿Qué más intenta darnos o decirnos el autor, que no nos haya dado o dicho ya en "Japón" o en "Batalla" por ejemplo? Saludos y felicitaciones por su Blog. Mario

     
  • At 11:31 AM, Anonymous Anonymous said…

    Hola, quisera publicar un email sobre esta película que fue escrito para una amiga mía... pero que leyéndolo de nuevo, por qué no colgarlo en un blog?, me he dicho...(gracias Giovannita)
    Querida amiga, no sé a quién compartir mi opinión acerca de una película que sospecho criticarla puede generarme anticuerpos o refuerzos, dependiendo de quien lea el comentario, la peli se llama Luz Silenciosa de Carlos Reygadas.
    Primero, no me agrada que sus detractores le digan que copia a otros cineastas, o lo que fuere para ellos, pues ¿quién no ha copiado o ha admirado a otros?, los recursos cinematográficos están ahí y que cada quien vea cómo los utiliza según su personalidad, de hecho Reygadas no debe tener la misma personalidad de dichos cineastas. No puedo decir que los conozco, pues lo único que he visto hasta hoy es El Espejo de Tarkovsky y nada más, y eso merece mención aparte, ya que esa peli me ha dejado pensando y pensando y no me la puedo quitar de la cabeza. Creo que me ha gustado mucho pero también me ha dolido verla. De Luz...no sé de un tal Ordet con quien también la comparan, o la de otros...no los conozco aún...
    Creo que lo mejor es comparar una película consigo misma y valorarla como espectadora con todo ese mundo subjetivo y objetivo que como espectadores todos tenemos. Así esta película no ha generado o no ha despertado grandes emociones en mí. Escucho que a otras personas sí las ha tocado profundamente, me pregunto y ¿por qué a mí no? La película tiene grandes momentos visualmente, especialmente cuando sus actores no hablan, realmente se crea una atmósfera, me gusta la escena del rezo antes del desayuno, esa frialdad de la relación familiar, bien!, me gusta el plano del rostro de la amante durante el acto sexual, angustia y placer mezclados? ¿? me gusta, la "luz" de la habitación funeraria, el manejo del tiempo y plano fijo de la escena hasta el despertar de la supuesta difunta, chévere, tal vez podría comentar otras escenas más, pero en su totalidad Luz Silenciosa no llega a emocionarme del todo, hay escenas que más bien me distraen de la película o de la atmósfera que estaba creando en mí, y es éso lo que me hace sentirla excesiva de un querer mostrar encuadres interesantes no sé con qué finalidad, que creo la película ya no necesitaba eso, por ejemplo esa descripción de planos de las vacas, la manguera, las ubres, los padres mostrados como personas nada más ahí paradas, esa otra toma que gira haciendo un círculo, para qué? cuando Johan habla con su padre, no voy a negar que se ve bonita, pero nada más, los planos del paisaje del inicio y final de la película, no estoy en contra de las pelis lentas, eh, de hecho unas me han gustado mucho, pero con esta película, no he sentido estas imágenes más que como paisajes bonitos, sin esa espiritualidad que a otros ha conmovido mucho, tal vez yo no esté predispuesta a ese tipo de contemplación, y otros sí, pero en la vida real sí me he dejado atrapar por momentos hermosos con la naturaleza, entonces por qué en esta película sólo veo lo bonito estéticamente pero no me transmite ese algo más que hay en la vida real? Yo creo que debe haber formas de generar ficciones y respuestas en el espectador, y en el caso de Luz Silenciosa es innegable que su mayor logro está en lo visual, con grandes momentos pero con excesos que para mí la hacen perderse en su virtuosismo, cuando pudiera haber sido la mejor de Reygadas. Y aunque no interese si son o no actores, el hecho es que esto también a veces me desconecta de esa atmósfera, porque a veces parece que sólo están ahí para el encuadre.
    Me sigo quedando con Japón, a pesar de que no sea una gran película. Pero de Luz…me quedo con la utilización del sonido y con las escenas memorables. Bueno ya expuse mis gustos, aún creo que la cuarta de Reygadas tal vez sí llegue a unir defensores con detractores al fin. Quedan aún las expectativas eh … Un abrazo
    Doris

     
  • At 7:02 PM, Anonymous Anonymous said…

    ¿Reygadas quiere ser Bresson, Dreyer,etc,etc? En vez de quedarte con la duda, para gastar neuronas. No seria màs pràctico que le preguntes eso a èl. Porque èl vino a presentar su pelìcula, ¿verdad? entonces pe tio, aprovecha cuando los directores vengan y asi resuelves tus dudas. O no se , ¿pones eso para rellenar el espacio?. Pucha ya me contagiaste ahora soy yo el que se queda con la duda. ja,ja,ja,ja

     
  • At 11:18 PM, Anonymous Anonymous said…

    esta fue mi semana Reygadas,sin dudas. Dos veces Batalla en el Cielo y dos veces Japón, ameritan un breve >(dado mi cansancio) comentario...

    Creo que son emociones , afectos, puros afectos los que provoca Reygadas con sus películas, y qué? qué de eso? es el cuerpo el que se moviliza, hay pliegues, y eso vale, damas y caballeros..
    Hay pligues a partir de un cielo entumecido por las nubes que encegueen-omnubuilan-abren a un pensonaje, donde la carne y el espíritu logran confluir en una historia como Japón, y logran con-mover desde la intención (quien sabe) de la no intención, noactuación.son esos rostros....

    Es el choque contraste en Batalla.. el que me hace mal, que bueno poder sentir algo , otra vez, son los pliegues que provienen desde una cámara que fija rostros nonadas, que no buscan, se encuentran, se chocan con situaciones, Hay crítica social, desde el contraste hay. y qué bueno que pueda producir pliegues amén que no se vaya a la porngrafía. (esta peli es erótica...está sugiriendo la miseria, no la muestra?...sisi, caballeros y damas, no caigamos en el reduccionismo de la crítica maliciosa, a ver, es sexo...yo estoy habalndo de otra cosa)

    Me quedo pensando, me quedo relamiendo, es algo, es mucho, el cine de Reygadas deja muchos entremedios,(ni principio ni fin) y eso es lo que me hace mover. Salud!

    Carolina

     

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