LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Tuesday, October 12, 2010

OCTUBRE (2010) DE DANIEL Y DIEGO VEGA




De lo mejor que hay en el cine de Daniel y Diego Vega le podríamos echar la culpa a Bresson, a Kaurismäki y a los directores de 25 Watts y de Whisky; y de lo peor le podríamos echar la culpa al cine de Lombardi. Quiero graficar así (apenas exagero) el cambio y la continuidad del cine de los hermanos Vega con respecto a una poco venerable (y bastante vulnerable) tradición. Resulta sencillo y alentador comprobar que nuevas generaciones (empezando por una nueva ola de cineastas peruanos que hacen películas en digital) están superando, felizmente, una vergonzosa, inocultable –y si vamos al fondo tragicómica– ignorancia (o incapacidad de asimilación, replanteamiento y renovación) más que evidente en demasiados cineastas peruanos de generaciones anteriores (y también de varios de las no-anteriores) en relación al cine moderno, a lo que los más grandes están haciendo en los últimos años; en suma: al cine que quedará (hablo del cine como arte, como campo para el pensamiento, la exploración y la experimentación). Ha sido necesario (muy comprensible si consideramos el escenario chauvinista, conformista, cobarde, retrógrado, conservador y especialmente endogámico que combatimos) mencionar repetidas veces y casi obsesivamente algo obvio que no parece serlo –paradójica, sintomáticamente– entre quienes mejor deberían saberlo en nuestro país y desde hace tiempo: la necesidad absoluta de nuevos referentes para mejorar e incluso revolucionar nuestro cine. Sería absurdo (mezquino, tonto, inútil) entonces no decirlo con claridad: al ver Octubre apreciamos evidencias de un progreso; un progreso complementario a lo que Héctor Gálvez logra con Paraíso. Aunque sigo pensando que las experiencias cinematográficas más radicales en el Perú de los últimos años se han hecho en digital. Sin Conacine y sin industria. El tamaño del progreso que implica Octubre en el campo de la producción ‘oficial’ puede ser un tema para discutir, sin duda; pero la evidencia de un progreso creo que es indiscutible. Este no es un cine ingenuo, irreflexivo, anticuado, obnubilado, chapucero, oportunista, autómata… El cine de los hermanos Vega no es uno que dé vergüenza (aclaro: hablo desde el amor al cine y desde un cierto conocimiento de él y no desde el odio a cineastas que a mi juicio simplemente no se esforzaron lo suficiente para ver; mi trabajo es ver, diría Jean-Luc Godard) y tampoco es un cine que necesite ser ‘salvado’ (pero: ¿cómo salvar algo muerto?) por críticos que dan vergüenza (cambiaron su profesión por otra más ardua y no sé si más rentable: maquilladores de cadáveres).



Por otra parte, no creo que el cine peruano –al menos el salido regularmente de los premios que otorga un cuestionado Conacine (no por Lombardi & Co.)– haya superado aún la larga fase en que ha vivido casi desde siempre: la de hacer caricaturas (¿será ese su destino?) pero en relación a Octubre hay un hecho positivo (algunos creerán que ironizo, juro que no): los hermanos Vega han hecho caricaturas, sí, pero creo que de otra clase, más sutiles: caricaturas conscientes. Lo contrario abunda: ejemplos monstruosos sobran; caricaturas cuyos responsables esperaban que dijéramos: ¡qué reales! ¡qué graciosas! ¡cuán dramáticas! cuando obedecían esquematismos de lo más torpe que un cerebro humano pueda concebir: caricaturas inconscientes. Y sin gracia.



Los directores de Octubre han entendido lo que significa el minimalismo. Han entendido que una película no será mejor, necesariamente, por contar con más personajes, más acción, más diálogos, más giros, más escenarios, más gritos, más jadeos, más violencia, más tramas, más malas palabras, más desnudos, más explicaciones, más decorados, más metraje, más temas, más dinero (que no hay)... Esa purga, depuración, reducción, compresión, ascetismo, simplificación, ese control, esa contención, esa conciencia formal (toda una novedad: la superabundancia de planos breves, estáticos, de esta película, en el cine peruano) significa un progreso. Se agradecen, en la puesta en escena, en las actuaciones, en los diálogos, en los planos, la sequedad, la atención al detalle, la precisión… Queda demostrado que actores peruanos pueden ser controlados y que se les puede usar en lo más directo e inmediato, en lo que transmiten sus rostros, en el sentido más físico; para simbolizar, sin tanta ‘psicología’. A la vez, sería falso decir que todos los chistes funcionan; también los hay de ‘mal mal gusto’ y que recuerdan lo peor de la tradición. Por fortuna, Octubre no es una película que intente ser realista, o lo es más que otras, al trabajar con la realidad de las caricaturas en vez de tomarlas literalmente por ‘reales’. El suyo es un cine de ‘figuras’ más bien que de personajes en el sentido más corriente. Esa forma de hacer implica revisión crítica, es decir: autoconciencia. Algo que sin duda necesitamos. Aún si fuera el caso considerar a Octubre sobre todo un ejercicio de estilo… Ver una realidad o re-inventarla vía la caricatura y el humor negro es una opción legítima. No todo es testimonio ‘directo’ de la realidad y construcción psicológica. ¿Por qué les costó 8 años materializar este proyecto? ¿Habrá sido tal vez un rasgo de humor negro de la institución (juzgada por muchos caricaturesca) que promueve el cine en el Perú?


Mario Castro Cobos



11 Comments:

  • At 4:46 PM, Anonymous Anonymous said…

    El señor Castro Cobos pontifica, descalifica a las personas y habla de un cine digital donde -sostiene-se halla el verdadero cine peruano revolucionario y distinto. Puro subjetivismo porque en ese cine digital hecho fuera del Conacine hay tremendos mamarrachos que él parece no ver. Cuidado con pontificar demasiado, porque Papa hay uno solo y está en el Vaticano.

     
  • At 10:11 PM, Blogger La cinefilia no es patriota said…

    Le ruego no me entrevere con encubridores de pedófilos.

     
  • At 9:48 AM, Anonymous Anonymous said…

    Yo conozco a varios que antes han pontificado demasiado, en exceso, como esos que nos mintieron con que Lombardi era la esencia del 'cómo es' en el cine nacional -y hay una realidad pura y dura, y esa esta nos dice que no lo es-, o algún otro que, no sabemos bajo qué criterio, "garantizó" Conacine.

    Minero rescatado

     
  • At 2:19 PM, Anonymous Anonymous said…

    Paraiso y Octubre se han hecho en digital.
    Ella también.
    La vigilia también.
    Casi todo se hace en digital.

     
  • At 12:37 AM, Blogger La cinefilia no es patriota said…

    Cierto. Pero ese no es el sentido de la frase, tal y como se desprende del contexto.

    Hay un nuevo cine peruano por descubrir, del cual será un placer escribir: y eso es exactamente lo que voy a hacer aquí.

     
  • At 11:10 PM, Anonymous Rafael said…

    Excelente crítica, Mario. Suscribo casi todo lo que dices, pero sinceramente se echan en falta más críticas a las pelas independientes hechas en digital. ¿Para cuándo textos sobre "La última vereda", "Encierro", "La oscuridad", "1", "2", "3", "Reminiscencias", entre otras? Incluso me gustaría ver una de "kasa okupada" en estas páginas, je.

     
  • At 1:59 AM, Blogger La cinefilia no es patriota said…

    Tienes razón, Rafael; la cinefilia se pondrá patriota en breve.

     
  • At 11:35 AM, Anonymous Sr. Lazarescu said…

    Dedícase a otra cosa, Sr. Castro.
    Se lo digo con respeto.

     
  • At 1:43 PM, Blogger La cinefilia no es patriota said…

    Nu, Mult'umesc foarte mult.


    Bunã dimineata.

     
  • At 3:22 PM, Blogger FabricioRebatta said…

    buen análisis, de hecho que con "Paraíso" y "Octubre" estamos presenciando un cine diferente al hecho por sus predecesores. En cuanto al cine digital independiente, o alternativo, o "de bajo presupuesto" hay producciones interesantes y las hay de las otras también.

     
  • At 8:44 PM, Blogger Rómel Zulka Ricra said…

    Pensé que en el Perú no había críticos de cine, que tan equivocado estaba, una crítica muy certera pero a la vez también muy audaz y realista.

     

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