LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Friday, July 20, 2007

"No conozco a los clásicos del cine"


FELLINI POR FELLINI (Cont.)

Cuando acabo una película lo único que quiero es huir
Me gusta la vida. Me aburren los intelectuales o esas gentes que se dicen intelectuales. Intentan dar un nombre exacto a todas las cosas. “Una buena mujer”. “Una mala mujer”. Y no son verdaderos intelectuales. En la primitiva acepción de la palabra, un intelectual era una persona que tenía inteligencia. Pero los que ahora se dicen intelectuales han empezado a interesarse por el cine. Quieren dar un nombre exacto a mis ideas. No creo que un artista tenga o necesite tener ideas precisas. Lo que dice fuera de su trabajo no significa nada. Es un conjunto de estupideces. No quiero tener una idea fija de la vida. Lo único que quiero saber es: ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué es mi vida? Fuera de mi trabajo no estoy seguro de nada. Cuando más viejo me hago, menos sé. No sigo un método determinado de trabajo o de vida. Simplemente vivo. Simplemente hago cosas.
Nunca voy al cine
Pero si lo hago, sólo me interesa la historia. Nunca presto atención a los movimientos de cámara, ni a los primeros planos ni a los travellings. No conozco a los clásicos del cine –no debería decir esto-. De niño iba al cine por el ambiente: me gustaba el ruido, el olor de pis de los otros niños, la salida de socorro y cuando la gente salía a la calle, esos hombres y mujeres aturdidos por el espectáculo y sorprendidos por el frío, ese ambiente de fin del mundo, de desastre, de saqueo.
Siempre hace falta un pretexto para marcharse de viaje
También se necesita un pretexto para comenzar una película. Un creador siempre necesita pretextos. Habría casi obligar a los creadores a crear. Sería bueno un organismo estatal que obligase a los artistas a trabajar sin descanso de la mañana a la noche.
Mentiría si dijese que el éxito me trae sin cuidado
El fracaso produce un sentimiento de soledad, y esto no es divertido. Sin embargo, no me importa si algo de lo que he hecho no gusta. Lo que más me entristece es la admiración ilimitada de alguien que te alaba por motivos falsos. Debe ser muy bonito ser aplaudido todas las noches: este es el motivo por el que los payasos envejecen tan bien, llegan a ancianos. Las aclamaciones cotidianas son nutritivas.
Por otra parte, el éxito y la vanidad son una lepra que debilita, que hace envejecer prematuramente. La serenidad sobreviene muy pronto en el mundo del cine. Dejemos aparte a Dreyer que ha vivido como un monje o a Chaplin que hace circo. Generalmente los directores de cine no duran más de diez, quince, veinte años como máximo. Ayer hicieron una película maravillosa, hoy están totalmente chochos.
¿Qué quiere decir cristiano?
Si usted entiende por cristiano una actitud de amor hacia su prójimo, me parece que… sí, todas mis películas están centradas en esta idea. Existe una tentativa de contar un mundo sin amor, unos personajes llenos de egoísmo, unas personas que explotan a otras y, en medio de este panorama tan sangriento, siempre hay, y especialmente en las películas de Giulietta, un pequeño ser que quiere dar amor y que vive para él. Me parece que incluso La dolce vita podría definirse así…
Hay un sacerdote que ha encontrado una definición bastante acertada: “¡Cuando el silencio de Dios desciende sobre los hombres!” Dejando a un lado el carácter bíblico y solemne de esta definición, creo que, en el fondo, La dolce vita podría considerarse de este modo. Existe en efecto el silencio de Dios, falta el amor. Hablan todo el tiempo de él, pero es un amor árido, incapaz de darse. Así pues, incluso La dolce vita es una película profundamente cristiana.
Federico Fellini

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Monday, July 02, 2007

FELLINI POR FELLINI . Cont.




Nunca hago juicios morales.

No estoy capacitado para ello; no soy censor, ni cura ni político. No me gusta analizarme; no soy orador, ni filósofo ni teórico. Sólo soy un narrador y el cine mi oficio.

Me he inventado todo para luego poder contarlos: una infancia, una personalidad, nostalgias, sueños, recuerdos…

Me gusta el movimiento a mi alrededor. Esto es sin duda la principal razón por la que hago películas. El cine es para mí un pretexto para poner todo en marcha. Hace algunos años creé una productora. Debía producir películas de gente joven, de desconocidos. Un año después quebró, pero ese año me divertí muchísimo. Me encantaba el lugar, el ambiente que había allí: mitad club inglés, mitad convento.


Recibo muchas cartas

No puedo contestar a todo el mundo, pero a algunos sí lo hago. A veces mantengo durante mucho tiempo correspondencia con un desconocido, sin saber muy bien por qué. Rompo, una vez leídas, todas las cartas que recibo. No me gusta guardar papeles ni en mis bolsillos ni en mi casa. Me siento más ligero.
Atraigo irresistiblemente a los locos.
Hace tiempo quise hacer una película que había sido escrita por el director de un manicomio italiano.

Viví tres meses en su clínica, disfrazado de médico. Cuando salí de allí, no podía hacer la película. Sentí el peligro. Es muy difícil permanecer de este lado de la frontera, cuando uno se ha acercado a ella…

Así es. Me los encuentro en todas partes. Sienten en seguida una gran simpatía por mí. Y debo decir que en general me ocurre lo mismo. Pero si ésta dura un poco, el instinto de conservación se rehace y comienzo inconscientemente a defenderme... entonces ocurre el drama, soy detestado, odiado… Los médicos de las clínicas para enfermos mentales me acosan frecuentemente: “Venga con nosotros; si viene, délo por seguro: ¡nunca más nos abandonará!”

Cuando introduzco en mis películas personajes un poco extraños, la gente dice que exagero, que hago Fellinadas. Al contrario, en relación con lo que me ocurre todos los días, tengo la sensación de atenuar, de moderar singularmente la realidad.

Lo que me interesa de los locos es su desapego de todo vínculo, esa distancia que hay entre las cosas y ellos mismos.

Cuando me llaman Maestro, me parece que hablan con alguien que está detrás de mí.

Creo que se burlan de mí y todavía algo peor: que así quieren eliminarme de una vez por todas. Tu trabajo pasa a segundo plano. Eres un Maestro y no se hable más.
Para un artista, incluso la vida sentimental es superficial.

No me creo capaz de tener sentimientos profundos si no están relacionados con el cine. Soy de naturaleza apacible, pero para obtener un resultado artístico soy capaz de ser duro, cruel.

No quiero demostrar nada, quiero mostrar.

Creo que no podría vivir sin hacer cine. Si admitimos que es bueno sentir remordimientos –cosa que no creo en absoluto-, siento no haber rodad más películas. Quisiera haber hecho de todo: documentales, anuncios publicitarios, emisiones infantiles, espectáculos de guiñol en los jardines públicos…

No sé mirar las cosas con distanciamiento, a través de la cámara por ejemplo. Nunca pongo el ojo en la cámara. No me importa nada el objetivo. Tengo que estar en medio de las cosas. Necesito saber todo de todo el mundo, hacer el amor con todo lo que me rodea. No me gusta se r un turista, no sé serlo. Soy más bien un vagabundo, lleno de curiosidad, que entra en todas partes y corre continuamente el riesgo de ser echado por la policía.
Me creo todo lo que me cuentan.

Me encanta oír hablar de cosas extraordinarias. Mi capacidad de admiración no tiene límites. No estoy hastiado de nada. Intento, por el contrario, no entorpecer las posibilidades de la imaginación. En cuanto a intentar ordenar todo esto, no es realmente mi problema. Mi mundo privado es confuso y variable. No soy un genio del pensamiento.
Reincido el derecho de contradecirme. No quiero privarme del derecho de decir tonterías y pido humildemente que me sea permitido equivocarme algunas veces.

Detesto los esquemas lógicos.

Me horrorizan los valores establecidos, que en vez de explicar la realidad, la domestican para un uso que se pretende que sea colectivo, pero que finalmente no sirve a nadie.
No apruebo las definiciones.
Las etiquetas sólo sirven para las maletas. Realiza algo partiendo de una idea bien definida, clara y completa, sería para mí un método falso y peligroso. No tengo que saber lo que voy a hacer y sólo encuentro salidas cuando me hallo sumido en la obscuridad y en la ignorancia. El niño está a obscuras mientras se forma en el vientre de su madre.
Federico Fellini

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Monday, June 18, 2007

FELLINI: "No voy casi nunca al cine"



Escena de Ocho y Medio.



Durante bastante tiempo, Federico Fellini iba acumulando escritos, ensayos, documentos, entrevistas, todo sobre su escritorio, casi a pesar suyo. Unos editores listos lo convencieron de ordenarlos y publicar así el libro Fellini por Fellini.


El día de hoy, nosotros empezamos a mostrarles varios fragmentos del libro y, quizás, con un poco de suerte y tiempo, terminaremos tipeando todo el libro en esta página. Que lo disfruten.



LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA



A veces soporto bastante bien las entrevistas.

Me ocurre que hablo de buen grado, incluso demasiado. Me exaspero después cuando releo lo que he escrito y encuentro todo un poco estúpido. Juro que será la última vez, pero luego hago lo mismo porque no sé decir no. Me gustaría establecer un catálogo de respuestas preparadas. Diría a los periodistas, que además siempre preguntan lo mismo: “Miren la respuesta No. 2005”.

Realmente estoy cansado de entrevistas. Cuando respondo a las preguntas, me veo como un oráculo... Idiota.



Soy un mentiroso, pero sincero.

Me reprochan no contar siempre de la misma manera la misma historia. Pero esto sucede porque me invento desde el principio toda la historia, y encuentro que repetirme es aburrido para mí y poco amable para los demás.

Me gusta estar a solas conmigo mismo, reflexionar.

Pero únicamente sé estar solo rodeado de gente. No puedo reflexionar adecuadamente si no estoy acosado, ajetreado, lleno de dificultades, con asuntos que solucionar, problemas que resolver, fieras que domesticar. Todo eso me reconforta, me pone en condiciones.

No siempre ha sido así. Antes de empezar a dirigir, encontraba espantosa la idea de tener que crear con tal estruendo. Me sentía un escritor que quisiese escribir en la calle, en medio de la muchedumbre: hay un mirón que se asoma por encima de tu hombre para ver lo que has escrito, otro que aprovecha uno de tus momentos de concentración para quitarle el lápiz o el papel, un tercero que te grita de manera obsesionante algo al oído. Este era el tipo de temores que tenía al principio. Y ahora he llegado a tal punto que no puedo hacer nada si no hay alrededor mío una bienhechora confusión.

Leo preferentemente historietas gráficas, actas de procesos, libros de historia, ensayos, a veces poemas, rara vez novelas.

No voy casi nunca al cine.

A veces entro en uno, veo un trozo de película y luego me salgo. No oigo jamás la radio. Ni miro nunca la televisión. No he visto en toda mi vida un partido de fútbol.

No me gustan las recepciones. No me gusta la conversación. Sólo me aburro cuando me veo obligado a estar con gente a la que no conozco, intercambiando palabras inútiles.

Nunca puedo estar tranquilo.

Tengo que desplazarme continuamente. Me gusta ir en automóvil. Así es como veo frecuentemente a mis amigos: circulamos juntos por la ciudad. Me gusta ver aparecer y desaparecer las imágenes por la ventanilla mientras hablo.

Salgo todas las mañanas de mi casa a las ocho. Cuando no trabajo, me gusta vagar por Roma todo el día.

No soy coleccionista.

Doy, abandono, pierdo mis libros. Rompo todo lo que no me parece interesante y también lo que me lo parece pero ya conozco. Me gustaría tener en mi casa el menor número de cosas posibles.

No soy ambicioso.

No todo el mundo comparte esta opinión conmigo, pero afirmo que soy tímido. Siempre me asombra que pueda ser director. Antes me sentía incapaz de imponerme, de dirigir a los otros y a mí mismo. No he elegido ser cineasta; es el cine quien me ha elegido.



Federico Fellini Barbiani

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Tuesday, June 05, 2007

BIENVENIDO, FELLINI


El negocio del cine es macabro. Grotesco. Es una mezcla de partido de fútbol y de burdel.
Soy una película.
A partir de hoy, usted, angustiado lector, podrá disfrutar de manuscritos, entrevistas, monólogos y garabatos del cineasta italiano.
No conservo nada.
Me gustaría nacer todos los días.
Fellini por Fellini. Por entregas. Cada semana. Por cortesía de su página favorita.
LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

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