LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Saturday, October 14, 2006

RESPUESTA DE FERNANDO VÍLCHEZ



PRIMERA SINFONÍA POR UN NUEVO CINE

1. Moderato

Hace bien Emilio Bustamante en corregirme cuando afirmo que de sus palabras se deduce que las críticas planteadas a Madeinusa han aparecido “solamente” por discrepancias ideológicas. El adverbio resultó una palabra exagerada, sin duda. Se la retiro.

Eso no quita lo siguiente: Cuando él dice que uno no puede descalificar un filme “y menos inventarle defectos formales y narrativos porque no compartimos la visión del mundo que trasluce”, resulta una frase tan obvia e indiscutible que solamente puede haber sido escrita si es que el crítico Bustamante ha sentido que esto ha ocurrido. Y, en efecto, esto ha ocurrido: algunas personas han descalificado la película solamente por considerarla inmoral desde el aspecto ideológico, confundiendo los valores estéticos con los éticos, pero no consideramos que sea nuestro caso. Creo que, en mi caso, aunque no comparta la ideología que subyace a la película, también he hablado de aspectos cinematográficos puntuales (como lo han hecho también mis otros compañeros). Solamente me referiré a lo que yo he suscrito:

2. Pianissimo.

Un punto formal que me incomoda de Madeinusa es el uso de los símbolos. En la lista de preguntas que le enviamos a la directora, una de mis interrogantes fue: “Madeinusa está llena de elementos simbólicos, claves regadas a lo largo del filme que tocan los temas de la incomprensión, el incesto, la oposición de dos universos. Cayo es un Dios Muerto y Salvador es el nuevo ojo juzgador. ¿Qué pasa cuando esos símbolos son rápidos de reconocer y no parecen apuntar a nada más?” Otra opinión tiene el crítico Bustamante quien sostiene que está justamente en la simbología uno de los puntos valiosos de la obra:”Los símbolos están integrados a la trama, no se sienten impuestos”. En la página web de La Ventana... Bustamante ejemplifica: “La protagonista menciona a un pajarillo cuya madre se ha ido, y que en Tiempo Santo volará por cerros y abras, dejando atrás a su padre desconsolado. La metáfora no puede ser más clara”.

He ahí, apreciado señor, uno de mis grandes reparos al filme: sus metáforas son muy claras, demasiado claras. Okey, los aretes son un símbolo fálico. De acuerdo, el nido de roedores casi al final nos recuerda que seres tiernos pueden ser también horribles (la dualidad). Otro más: (el) Salvador paga por los pecados ajenos. Me agrada que no sean gratuitas, y me agrada que se use este recurso en las películas peruanas. Pero cuando una metáfora es tan clara como el cielo azul cian de los Andes, cuando cada cinco minutos un nuevo símbolo aparece para ayudarnos a ilustrar el drama interno de lo que ya podemos entender, difícilmente podrá dar nuevas luces y nuevas lecturas más allá de las propuestas por la autora, relegándonos a ser meros espectadores de un aburrido y ajeno juego cerebral. Fuera de este complejo de ideas, sólo hay decorado.

3. Sostenuto.

Por otro lado, Bustamante habla de la riqueza que la película ofrece en su puesta en escena. Cito:
“…entiendo que la riqueza del filme parte de su puesta en escena y su estructura narrativa, sino ¿de dónde?...” (Web de La Ventana…)
Desde mi punto de vista Madeinusa tiene una estructura narrativa y una puesta en escena superiores al promedio de las películas peruanas. Es eso lo que hace que el mundo creado por Claudia Llosa parezca tan sólido al punto de que haya quienes lo han confundido con el mundo real.” (Comentario en nuestro blog)

Primero, un guión bien estructurado es algo que saludamos. Sin embargo, sigo sosteniendo que, para mí, uno de los graves defectos está en “ese guión, ese mismo que ganó en La Habana, que se siente casi por capítulos, cada escena de transición, cada monólogo... Fuera del eje Cayo-Madeinusa, el resto son personajes funcionales, simples activadores...”. En el caso de Bustamante, de cierta forma se refiere al mismo punto cuando reconoce la existencia de “algún problema de continuidad, segundo acto demasiado elíptico y desdramatizado, deficiencias en la construcción y en la actuación del personaje de Salvador”, etc. Aunque no creo que Bustamante acepte que el manual de guión se siente a lo largo de la película, veo que tampoco estamos muy alejados en consideraciones sobre este aspecto.

Claro que el crítico Bustamante se entusiasma porque la película resulta “excepcional, aunque sea para nuestro estrecho ámbito de cine peruano” (Web de La Ventana…) A ver, trataré de aclarar mi cabeza: ¿Tener una puesta en escena superior al promedio de películas peruanas es lo que hace que ese mundo parezca sólido? Pero, ¡obvio! Si comparamos Madeinusa con Polvo Enamorado o Muerto de amor, estamos ante la nueva Palma de Oro... Considerando que, en todo caso, estamos frente a un trabajo más o menos “correcto”, las nuevas películas que aparezcan a partir de ahora ya no pueden ser comparadas con el “cine nacional”. Vamos, cualquier obra hecha “correctamente” saldrá bien parada en esta comparación. En mi caso –y asumiré que más de un cineasta comparte esta posición- estaría más agradecido que me comparen con el cine más vital que sucede en otras partes del mundo (y quizá por ello terminen haciéndome trizas) en lugar de que comparen mis obras con este incipiente surtido llamado “cine peruano”. Y de todas maneras, hablamos de una puesta en escena algo irregular, bien trabajada en los interiores (la cámara se desliza de lo general hacia unos primeros planos llenos de expresividad) pero casi ociosa en los exteriores (unos planos generales más que nada informativos).

4. Allegretto.
También hay quienes quedan extasiados ante los colores, las ollas de barro y las alfombras florales. La dirección artística es, lo repito, coherente de inicio a fin. Pero ¿coherente con qué? Con la idea de los Andes como escenario teatral. En mi caso, lo repito también, siento el estilo de las exposiciones kitsch que abundan entre los artistas contemporáneos, un estilo que no me parece novedoso. Además, esa influencia de las bellas artes, esas ganas por trasponer los principios de la pintura en el cine terminan impidiéndome un contacto originario, real, íntimo con la película, distanciándola aún más de mis ojos.
En el texto que Bustamante publica en la página de La Ventana… responde a quienes afirman que la puesta en escena es también decorativa diciendo que esta objeción le “parece rebatible; si estamos escribiendo tanto sobre la película es, en gran medida, por su coherencia (y contundencia), por su riqueza de significados, y porque está por encima del promedio de calidad del cine peruano.” Un momentito… Pienso que si en su página o en la nuestra se sigue discutiendo tanto sobre esta película es justamente porque varias personas no encontramos al filme ni “contundente” ni “rico en significados” (?), aunque por todos lados insistan en que lo es. De hecho, nunca había pensado escribir tanto sobre una película que me emociona tan poco.

5. Adagio

Por último, diré solamente unas palabras sobre el asunto ideológico (aunque ya alguno de mis compañeros profundizará sobre esto). El crítico Bustamante se asombra porque nosotros subrayamos la posibilidad de que un espectador pueda tomar el filme como algo "real" y acentuar así las diferencias sociales que existen en nuestro país. Sobre nuestra actitud, dice:
Esos temores a que una película pueda “engatusar” a los espectadores no dejan de parecerme paternalistas y me recuerdan a los de la Iglesia Católica respecto a La última tentación de Cristo, por ejemplo. Ese paternalismo lleva implícito cierto autoritarismo inquisitorial.”

Bueno… Supongo que Bustamante también encontrará paternalistas las reflexiones del cineasta ruso Andrei Tarkovski cuando escribe, en su libro Esculpir en el Tiempo (capítulo Sobre la responsabilidad del artista) acerca de la influencia que una película pueda tener sobre el espectador:

Pensemos en la pintura. Ahí siempre hay una cierta distancia entre el cuadro y el espectador, una distancia anticipada ya por un cierto respeto hacia lo representado y por la conciencia de que se trata de un cuadro, una imagen, comprensible o no, de la realidad. A nadie se le ocurriría identificar esa imagen de la realidad con la vida misma… Sólo en el cine el espectador mantiene siempre la sensación de una facticidad inmediata de la vida que ve en pantalla, por lo que siempre juzgará el cine según las leyes de la vida.”
La dirección en el cine es exactamente la capacidad de “separar la luz de la oscuridad, las aguas de la tierra firme”. Esta posibilidad crea la ilusión de que el director se sienta como un demiurgo… Y aquí surge asimismo la cuestión de la enorme responsabilidad, casi “penal” que pesa sobre un director. Su actitud se transmite al espectador de forma patente e inmediata, con una exactitud casi fotográfica; y las emociones del espectador pasan a ser algo así como emociones de un testigo, quizá incluso del propio autor”.
No es casualidad que ya al principio hablara de la responsabilidad “penal” del artista en el cine. A algunos les parecerá exagerado. Pero con esa exageración quiero destacar el hecho de que en la categoría artística más eficaz hay que trabajar también con especial sentido de la responsabilidad. Pues con los medios específicos del cine se puede corromper al público con más facilidad y rapidez, dejándolo inerte en su interior, que con los medios de las artes antiguas, tradicionales”.

Si un cineasta tan importante y tan trascendente como Tarkovski se da el tiempo de reflexionar sobre las consecuencias que el cine –y el arte en general- pueda tener sobre el público, no veo por qué el crítico Bustamante no lo pueda hacer también. ¿Paternalismo? Apreciado crítico: indagar sobre la expresión artística en todos sus aspectos y ponerlo en cuestionamiento no es “autoritarismo inquisitorial” ni mucho menos un indicio de censura, sino es una investigación que quisiéramos profundizar como cinéfilos. Incluso, antes que un cinéfilo o un crítico, todas estas preguntas se las debería plantear un cineasta que se tome la profesión en serio... A menos, claro, que uno se sienta tranquilo pensando que vivimos en el mundo de las ideas de Platón.

6. Ritenuto.

Rectifico, entonces, que mi distanciamiento con Madeinusa no es solamente por “ideología”. Mi distanciamiento ocurre también por los defectos en la realización de una obra que no me conmueve emocionalmente (excepto una escena: cuando Salvador decide llevarse a Madeinusa consigo), que no me exige intelectualmente (de lo fáciles y repetitivos que son, varios símbolos terminan siendo banales) y que no me seduce sensorialmente (su estética me sabe a moda gastada). Sin embargo, para el crítico Bustamante, estas insuficiencias artísticas son “menos significativas que sus fortalezas.
7. Andante.
Por último, Bustamante pregunta: ¿Es posible hacer un cine peruano distinto con un lenguaje realmente nuevo? Creemos que sí puede existir. Uno de los puntos de partida sería considerar precisamente la posibilidad de reinventar el lenguaje audiovisual. Esta afirmación que puede sonar tan tremebunda para algunos no es algo inimaginable. Considerar al cine como el lenguaje de signos que nos ofrecen los manuales de cine puede ser una manera de ingresar al complejo universo de este arte, pero no puede tomarse tampoco como letra santa. Termino citando una vez más a Tarkovski para dejar abierta la discusión sobre este aspecto:
"Quiero subrayar una vez más que el cine, al igual que la música, opera con realidades. Por eso estoy en contra de los intentos estructuralistas por considerar el plano como signo de otra cosa, como resultado de un sentido. Esta es una trasposición meramente formal, falta de crítica, de métodos analíticos propios de otras artes..."
"El cine y la música son para mí artes inmediatas, que no precisan de una mediación a través de la palabra. Esta característica fundamental hace que la música y el cine sean artes afines y fundamenta a la vez su insuperable lejanía frente a la literatura, donde todo se expresa a través del lenguaje, es decir, a través de un sistema de signos y normas. La recepción de una obra literaria se realiza exclusivamente a través de un concepto, tal como es presentado por la palabra. El cine y la música, por el contrario, ofrecen la posibilidad de una recepción inmediata, emocional, de la obra de arte".
Repito la pregunta de Emilio: ¿Es posible reinventar el lenguaje audiovisual para que sea fiel a otras maneras de significar? No vendría mal, al menos, intentarlo. A veces, para escribir bien, uno debe olvidarse de la ortografía. Quizá entre nuestros cineastas alguno pueda poner entre paréntesis la teoría de las aulas (el plano como signo, etcétera) y se anime a asumir el cine de una manera más trascendente.
8. Finale.
Termino diciendo que a pesar de la discrepancia sobre el asunto Madeinusa que se ha manifestado en este blog, considero a Emilio Bustamante uno de los mejores críticos de cine que existe en nuestra sociedad. Por eso me alegra que no solamente nos lea, sino también que nos discuta y así nos ayude a aclarar nuestras propias ideas. Este tipo de debates, inexistentes incluso en las revistas de cine, quizá terminen por brindar algunas luces a aquellos jóvenes interesados en hacer cine en nuestro país, un cine distinto y novedoso.

Fernando Vílchez Rodríguez

10 Comments:

  • At 2:01 AM, Anonymous Anonymous said…

    Por dios, Fernando, algún mérito debe tener Madeinusa para que ustedes le dediquen tantos textos (y espacio, tiempo e ideas). Un día de estos me armo de valor (y de argumentos) para meter mi cuchara yo también.
    Liliana

     
  • At 2:08 AM, Anonymous fernando vílchez said…

    Adoradísima Liliana,

    ármate de valor y mete tu cuchara, con confianza. Me gustaría leer tus palabras argumentando a favor de una película, no solamente cuando discutimos entre nosotros.

    ¿Qué me parece valioso de Madeinusa? Ya lo he puesto en mis textos. Pero prometo, con la mano sobre la Biblia y el Corán, no volver a escribir más sobre ella.

     
  • At 2:58 PM, Anonymous Anonymous said…

    Hola Fernando.
    Me gustaria saber qué entiendes por lenguaje y también por lenguaje audiovisual? El texto "Andante" me resulta confuso porque citas a Tarkovski cuando me parece que dice algo totalmente distinto de lo que postulas. Yo no estoy de acuerdo con lo que él opina, porque creo que su análisis se queda corto... ni con tu cita. Pero para opinar con base prefiero conocer tus conceptos.
    Saludos

    M

     
  • At 8:25 PM, Blogger Alindor Yuca said…

    Estimado, he vuelto a darle una leída a los comentarios encontrados sobre la peli y por cierto, ando perdido. Si la idea es que escribes para entenderte, comprender, o asimilar el sentido de las pelis que ves, pues perfecto (y recuerdo que habías ido a ver Madeinusa varias veces a un cine miraflorino, incluido una en que te acompañó una estudiante de medicina...), estoy de acuerdo, aunque me parece que no se necesitan publicar tus apreciaciones si es que escribes exclusivamente como terapia personal. Lo mismo que creo estoy haciendo yo ahora.

    Si deseas crear corriente de opinión, entonces publicas. Y esta vez, ese no es mi interés. Es exclusivamente ocio.
    Pero, ¿la corriente es sobre la película, o sobre tu forma de comentar las películas? Me parece que la cosa va más por este lado. Y con ello, puede que dé lo mismo un comentario más, pues se puede empezar a perder el efecto del comentario o crítica que inició todo ello, es decir, uno siente como que al autor se le están escapando las cosas de las manos. Y me incluyo sin ser autor.

    Fíjate que no te conozco, no soy cineasta, no soy crítico de cine, no me las doy de intelectual ni nada. Soy digamos 'el público' que tiene la libertad -y quien sabe el derecho- de ir, mirar, pensar, y hacer lo que quiera con sus pensamientos, sus opiniones y reflexiones variadas y probablemente erradas para el otro, y por tanto todo esto no es mas que ocio. Un ocio que podemos hacer con tranquilidad, con alegría si deseas. Claro que mi mirada está entrenada, más por lo visual, por las formas, los colores, sumado a las historias y las maneras de contar las historias de ficción. Por que para la realidad..., pero qué diablos es la realidad, si la realidad siempre -repito, siempre- se transforma una vez que la quieres capturar. Aquel ángulo desde donde observas una misma escena, un acto público, ¿es acaso realidad?. Aquella distancia que te separa, aquellos instantes en que traduces toda vivencia de otros, o tuya propia, y que se descompone en millones de enlaces a tus recuerdos, tu vida, con todo lo infinito y diverso de uno, es suficiente para que no exista una sola realidad, una sola cosa pura. Es suficiente para que no exista aquella realidad que ahora cuestionas denodadamente.

    Y hablo de realidad, al pensar que tu punto de partida es alguna realidad, pues hay demasiadas conexiones con un mundo que pareces conocer, que te embarga se haya tratado de una determinada forma, empleando un medio audiovisual.
    Insisto, ni los documentales son realidad. Son manipulaciones de la realidad. Entonces, esta película innombrable e incomentable, que es, ¿realidad? vale la pena un análisis comparado de una ficción, asumiendo en el mejor de los casos que no era ficción sino documental de un pueblo imaginario?

    En fin, pero ese no era el punto de mis comentarios. Mas bien me motivó escribir todo esto, por que si bien me agrada que exista este espacio que imagino has creado, creo que podría ser mucho más constructivo cuando el estilo mismo de plantear los temas sea definidamente abierto y menos posicional, aunque sé que siempre se generará posición y polémica, pero posición y polémica sobre el tema, no sobre la persona. Y quien sabe en ese aspecto tus comentarios perdieron, pues andaban algo cargados. Es tu estilo, se nota, pero no te ayuda, te arrincona, o puede generar errores conceptuales respecto a tu realidad y comienzo a imaginar a un autor resentido, a un mediocre, a un incapaz de hacer algo bien, y simplemente habla por heridas, por dolores, por disgustos. Y se, que estoy completamente convencido, que eso que acabo de describir no eres tu, no es siquiera algo parecido a lo que vives, o intentas hacer, y por tanto estoy totalmente confundido, como cuando empecé.
    Esa es la maravilla de los símbolos y las realidades comprendidas por medio de símbolos.
    Estoy saliendo el fin de semana a Mayanaycuna, ¿alguien quiere acompañarme?

     
  • At 11:24 PM, Anonymous Fernando Vílchez said…

    Estimado Alindor,

    yo también estoy confundido. No dejo de repetirlo. Cada cosa me confunde más: Buntinx, Sundance, Made, la Ley del Cine y ahora Noel Burch. Nunca he ocultado mis dudas.

    Aclaración: no escribo por terapia. Pero aquellos que lo hacen por ese motivo, me parece una razón tan válida como cualquier otra. De hecho, hasta hacen películas para resolver rollos subconscientes. ¿Cuál es el delito?

    No deseo crear corriente de opinión. No me considero vocero de ningún lado.

    La realidad siempre se transforma una vez que la quieras capturar. De acuerdo. Solamente al poner la cámara de una manera y no de otra ya se está asumiendo una mirada particular. Ni los documentales son realidad. Otra vez de acuerdo. ¿No es obvio ya?

    Pero de ahí a decir que Madeinusa ahora no es "ficción sino documental de un pueblo imaginario"... Suena bonito. Los defensores se van refinando.

    Un detalle: el planteamiento de los temas son abiertos (cualquiera puede opinar en los "Comentarios" y si lo hace como lo hizo Emilio, mejor aún) pero eso no quita que se deba ser "posicional".

    Ah, y no hay polémica sobre la persona, sino sobre la obra. A la directora Llosa le deseo lo mejor en su siguiente proyecto y al profesor Bustamante le agradezco el intercambio de ideas.

    Ah, mi estilo de escribir. ¿Me arrincona? Percepciones distintas, otra vez. En todo caso, considérame barroco también, alguien que cada cinco minutos deja señales puestas para ver si me liga, si alguien le da una súperlectura. Si te enfada el estilo, entenderás también mi enfado con el estilo de una obra...

    Yuca, yo escribo con disgusto sobre lo que me disgusta, y con agrado sobre lo que me agrada (que son los cortometrajes, más que nada).

    De todas maneras, me agrada que te agrade el espacio.

     
  • At 11:32 PM, Blogger La cinefilia no es patriota said…

    Estimado M,

    con respecto al lenguaje audiovisual, prometo escribir pronto, salgo de viaje unos días. Si no estás de acuerdo con la posición de Tarkovski, me parece válido. Es un tema que da para mucho más.

    Saludos,

    F.

     
  • At 11:45 AM, Anonymous fernando vílchez said…

    Cuando leo a Emilio Bustamante preguntarse si es posible reinventar el lenguaje audiovisual para que sea fiel a otras maneras de significar, deduzco que se està refiriendo a lo que líneas arriba afirma: que son los sectores de élite quienes, al mantener su visión del mundo, mantienen su lenguaje audiovisual.

    "El lenguaje mismo implica una concepción del mundo, y no sólo el lenguaje verbal sino también el audiovisual ¿Es posible crear un nuevo lenguaje que no sea el modo de representación institucional (para emplear la denominación de Noel Burch) que conocemos? ¿Es posible hacer un cine peruano distinto con un lenguaje realmente nuevo?"

    Para mantenernos en esta línea, uno debería replantearse:
    1. El intentar mirar el mundo desde otra concepción. A partir de ahí llegaríamos a
    2. La creación de un nuevo lenguaje audiovisual.

    Entonces, la pregunta de Emilio (¿Es posible hacer un cine peruano distinto con un lenguaje realmente nuevo?) apunta a saber, también, si es posible que al momento de "capturar" la realidad con la cámara capturemos "otra" realidad, y no la que viene siendo "capturada" en la tradición del cine peruano.

    Tarkovski está en contra de aquellos estructuralistas que piensan que el cine es un lenguaje -como la literatura- en donde se puede pensar un plano como un signo u otras odiosas acepciones. En sus reflexiones sobre el cine afirma que este arte mantiene una "insuperable lejanía frente a la literatura, donde todo se expresa a través del lenguaje, es decir, a través de un sistema de signos y normas. La recepción de una obra literaria se realiza exclusivamente a través de un concepto, tal como es presentado por la palabra. El cine y la música, por el contrario, ofrecen la posibilidad de una recepción inmediata, emocional, de la obra de arte".

    Quizá puedas no estar de acuerdo con él -no sé si yo lo estoy completamente- pero lo que me queda claro es que un cineasta sí puede -y quizá debe- plantearse la posibilidad de reinventar un lenguaje, una mirada del mundo, una teoría del cine, un juego con las viejas reglas. No es nada para asombrarse o pensar que es algo imposible, como no solamente se lo plantea Tarkovski, sino muchos de los cineastas en la actualidad (algunas de sus opiniones se pueden ver ahora en la página).

    En todo caso, la lectura de Esculpir en el Tiempo (Tarkovski), de las Notas sobre el Cinematógrafo (Bresson), Imágenes (Bergman) y otros libros son una manera de entender mejor el modo en que estos cineastas sintieron el cine, casi a manera de Diarios, y no busco leerlos para que me intenten convencer de sus teorías, sino para compartir sus experiencias y tratar de darle alguna luz a las mías. Recomiendo sus lecturas (de esos y tantos otros libros) así como recomiendo, desde luego, coger una cámara, armar un equipo y grabar.

     
  • At 3:42 AM, Anonymous Emilio Bustamante said…

    Estimados colegas, quisiera hacer algunos comentarios sobre sus respuestas a mi nota anterior:

    1. La profecía.- La cita que hacen a un artículo mío, presentándola como una profecía se realiza fuera de contexto. Tal como se halla en el blog, la cita parece más una prescripción que una profecía. No es ni lo uno ni lo otro. Si se lee el párrafo en su contexto se comprenderá que me refería a lo que había sucedido en la cinematografía de los países andinos en los años noventa. Por supuesto, lo que describo puede seguir ocurriendo en la primera década del 2000; pero no se trataba de una profecía ni mucho menos de una prescripción.
    2. Tarkovski y la responsabilidad.- Creo que todos admiramos a Tarkovski, pero eso no quiere decir que necesariamente suscribamos todas sus opiniones. En realidad, varios de los pareceres expuestos en Esculpir en el tiempo, son discutibles. Un maestro no es un dios, ni su palabra santa. Concuerdo en que un artista debe actuar con responsabilidad, pero cuando se le añade (con comillas o no) el término “penal”, empiezo a desconfiar. ¿Quién determina la responsabilidad del artista?, ¿el Estado?, ¿los críticos convertidos en comisarios de la cultura? Recordemos que Heberto Padilla, Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas, entre otros escritores y artistas cubanos, fueron considerados alguna vez irresponsables. Lo fue el propio Tarkovski en la URSS, donde sus censores pensaron, seguramente, que sus filmes podían ser “mal entendidos” por las masas y corromperlas. Padilla, Cabrera Infante, Arenas y Tarkovski, acabaron en el exilio. Otros murieron en campos de concentración o desaparecieron misteriosamente (como Meyerhold) por “irresponsables”. En realidad, pagaron por ser, precisamente lo contrario: responsables consigo mismos y sus obras, que es la única manera de ser responsables con sus destinatarios. ¿El artista debe ser fiel a la “ideología correcta” o a sus propias representaciones? ¿Cómo será más auténtico? ¿Tratando de complacer a los mandarines o siendo fiel a sí mismos, creando obras consistentes, por muy ideológicamente “erradas” que sean para otros? El mismo Tarkovski termina por reconocer que la “única comunicación adecuada con el espectador es ésta: permanecer fiel a sí mismo” (en el mismo capítulo “Sobre la responsabilidad del artista”). Si Claudia Llosa se representa a los Andes como las imágenes de Madeinusa lo indican, ¿no estará, acaso, siendo fiel a sí misma?; ¿no estaría, en cambio, traicionándose (y traicionando a sus receptores) si quisiera hacerles creer que se representa a los Andes como una devota indigenista?
    3. La falacia.- El señor Pacheco dice en su respuesta: “reconozco que su ‘temor’ de que bajo las críticas ideológicas subyazcan posturas paternalistas, autoritarias o censoras tiene una parcial justificación histórica y social (...), pero no lógica”. El señor Pacheco parece creer que yo he afirmado que todas las críticas ideológicas son paternalistas. Yo jamás he afirmado eso. Además, yo no me he remitido a las críticas ideológicas en general, sino a las críticas a Madeinusa, en particular. En el propio fragmento al que alude el señor Pacheco me refiero a “varios de los críticos de Madeinusa” (no a todos), y cuando menciono que hay objeciones ideológicas mal sustentadas respecto al filme, aclaro que son, en mi opinión, la mayoría (no todas). Constatar que varios peruanos son católicos, no me lleva a concluir que todos los peruanos son católicos; si digo que la mayoría lo son, estoy admitiendo que hay una minoría que no lo son. Eso es algo que debería ser obvio para el filósofo Pacheco.
    4. Los efectos del cine en el público.- Cuando yo me refería a críticas paternalistas que llevan implícitas una censura inquisitorial estaba pensando en las de Wilfredo Ardito (que “sugiere” a Claudia Llosa disculparse por haber hecho la película) y Pilar Roca (que plantea la posibilidad de recurrir a la Defensoría del Pueblo para que Conacine no premie a proyectos como el de Madeinusa). Los críticos de La cinefilia no es patriota, sin embargo, se sienten aludidos, y lo lamento, pues reconozco que hay suficiente distancia entre las posiciones de Ardito-Roca y las de ellos. Sin embargo, en las respuestas de los críticos Vílchez y Pacheco se insiste en el temor a que el espectador sea “engañado”. Al respecto quisiera hacer una reflexión. Creo que ha quedado claro que no considero que toda crítica ideológica sea paternalista; pero sí que el paternalismo conduce a la censura, y que el crítico que lo practica es, potencialmente, un comisario cultural. Si yo trato a los espectadores como menores de edad a los que hay que cuidar, puedo, como un padre, y, en determinadas circunstancias (una dictadura, por ejemplo), arrogarme la facultad de decidir qué pueden ver y qué no. Si, en cambio, asumo que los espectadores son personas iguales a mí, que carecen de cierta información, pero poseen otra que yo no tengo, buscaré establecer un diálogo con ellos, no desde una posición de autoridad y de velador de sus conciencias, sino desde la de un semejante que busca un intercambio enriquecedor. Obviamente, en ese caso, no me consideraré investido de ningún poder que me permita decidir qué se debe ver y qué no. Prejuzgar los efectos que una película pueda tener en el público es, también, aventurado. El estudio de los efectos del mensaje en el espectador, es una disciplina compleja. Un espectador no necesariamente queda inoculado con el virus ideológico de un filme, y el crítico no necesariamente tiene la vacuna con “la posición correcta” para salvarlo. Generalmente, el espectador usa el filme de múltiples maneras, no sólo decodificando sino resemantizando los mensajes de acuerdo al contexto, su experiencia, su información, sus sistemas de significados, valores, conocimientos y necesidades. Estoy de acuerdo (¿cómo no estarlo?) con que se debe brindar al espectador informaciones y puntos de vista variados respecto del filme para que él saque sus propias conclusiones; pero también creo que debemos tener en cuenta que el espectador tiene puntos de vista propios sobre el filme. El espectador no es un recipiente vacío. Habría que evitar que el eje informado-ignaro remita al de benefactor-víctima: “Yo te voy a ilustrar para que no te engañen”. Habría que guardarse de asumir la misma actitud que se critica en Madeinusa: la asunción de una representación del otro a partir de prejuicios.
    5. El pequeño desliz.- En su texto el señor Pacheco plantea la existencia de ideologías falsas, con lo que da a entender que existen también ideologías verdaderas (¿o una ideología verdadera?). Días después admite que ha cometido un desliz al equiparar idea con ideología, fruto, según él, de una “rara mezcla entre indignación y sueño”. (Por cierto, espero no ser yo el causante de ese estado; nada más lejano de mis intenciones que causarle indignación y darle -o quitarle- el sueño al señor Pacheco). El autor sugiere a continuación una “pequeña corrección” a su texto: “en vez de decir que ‘una ideología es considerada falsa’ habría que decir que ‘una idea o una serie de ideas centrales dentro de esa ideología son consideradas falsas’. Por lo demás –añade-, toda la argumentación de mi texto se sostiene a pesar de este pequeño cambio”. El cambio, sin embargo, no es pequeño; más aún, si se está hablando de autoritarismo y es históricamente común a los sistemas autoritarios considerar que existe sólo una ideología correcta y verdadera. Pero lo curioso es que esa no es la única parte del texto donde el señor Pacheco se refiere a una supuesta “ideología falsa”. Líneas arriba se puede leer: “Nos parece legítimo sentir el temor de que una película ideológicamente falsa pueda “engatusar” a los espectadores” (Ojo, dice: “ideológicamente falsa”; no “con ideas falsas”). Y también: “Considerar falsa una idea o una ideología conlleva necesariamente a no desear que esa idea o ideología sea aceptada por otros” (otra vez equipara idea e ideología). Esta evidente reiteración en el error me lleva a pensar, por un lado, que el señor Pacheco estuvo más cansado e indignado de lo que cree cuando escribió ese texto; pero también a preguntarme, por otro lado, si aquello que él considera un desliz no es acaso un síntoma.
    6. El racismo recargado.- Admito que es posible que Madeinusa refuerce prejuicios en algunos individuos, pero no sé si lo hace sustancialmente más que otras películas. El público del cine Alcázar al que el señor Pacheco alude no necesita reforzar sus prejuicios con Madeinusa. Lo puede hacer con Madeinusa, Jarjacha o Gregorio. Cuando vi Jarjacha de Palito Ortega Matute en una sala limeña, un grupo de jóvenes que bien podrían ser habitúes del cine Alcázar (aunque el local no fuera exactamente ese), se sentó detrás de mí. Durante casi toda la proyección los jóvenes se burlaron del modo de hablar de los pobladores andinos, de sus creencias y costumbres. ¿Podemos decir por eso, categóricamente, que Jarjacha refuerza el racismo? Repito, los receptores suelen dar distintos usos a los mensajes que consumen. A ustedes, por ejemplo, amigos de La cinefilia no es patriota, Madeinusa no les ha reforzado su racismo sino su antirracismo y su espíritu crítico; cosa que celebro.
    7. El conocimiento y el lenguaje.- Mario Castro dice en una respuesta a un lector del blog que Claudia Llosa tendría que adquirir más conocimiento del mundo andino si quiere hacer una película más eficaz que Madeinusa; y que Melinton Eusebio, por su parte, tendría que aprender más del lenguaje cinematográfico para “hablar también más eficazmente de un mundo que acaso sí conoce”. Yo insisto en algo evidente: tanto Madeinusa como Jarjacha: el demonio del incesto son ficciones, es decir, productos construidos en base a la imaginación y a referentes internos; el arte no es reflejo de la realidad (¿no está claro eso después de tanta discusión?). Admito (¿cómo no hacerlo?) que se puede emitir un juicio negativo sobre Madeinusa o cualquier filme, pero no me parece nada convincente que se haga sobre la base de la “incorrecta” correspondencia de la ficción con la realidad, o de la falta de conocimiento del cineasta de la “realidad”. No sé si Mario está de acuerdo con los “responsables” críticos cubanos que condenaron a Soy Cuba por no “reflejar” el país, y que acusaron a Kalatozov de haber visto La Habana sólo desde la ventanilla de un automóvil. Creo, además, que un mayor conocimiento del mundo andino no modificaría necesariamente, de manera sustancial, la representación de Claudia Llosa sobre los Andes. Existen antropólogos (algunos católicos conservadores entre ellos) que han estudiado durante años al mundo andino, y que tienen una representación semejante a la de Claudia Llosa (los Andes son el atraso, la barbarie, etc.). El conocimiento no es ajeno a la ideología. En cuanto al aprendizaje de lo que llamamos el lenguaje cinematográfico, tengo un par de interrogantes: ¿Se trata de aprender lo que llamamos “lenguaje cinematográfico” para hacer películas más “eficaces”, como parece sugerir Mario, o de crear un nuevo lenguaje que sea capaz de revelar universos aún desconocidos en el cine peruano? ¿O, quizá, de aprender eso que llamamos “lenguaje cinematográfico” para romper sus reglas y crear otras que se adecuen mejor a ciertas necesidades expresivas? Y así, volvemos a las preguntas finales de mi texto anterior, que han sido respondidas por el crítico Fernando Vílchez y, en parte, por las citas que La cinefilia no es patriota ha puesto en su última entrega. Creo, como Fernando, que sí es posible crear un nuevo lenguaje, y tengo, como él, la esperanza de que el cine peruano que aún no existe sea aquel capaz de crear ese nuevo lenguaje que exprese a peruanos que sí existen.
    8. Considero, por mi parte, cerrado el debate sobre Madeinusa (que ya ha cansado a varios). Pero estimo que el diálogo sigue abierto en lo que respecta a otras películas de reciente estreno, como La Prueba; o de próximo estreno, como Mariposa Negra.

    Gracias por sus respuestas y por permitirme emplear nuevamente este espacio.

    Emilio Bustamante

     
  • At 4:55 PM, Anonymous fernando vílchez rodríguez said…

    Sobre algunos puntos señalados por el crítico Bustamante, solamente me queda decir:

    . Sobre Tarkovski y la responsabilidad. De acuerdo, muchas de las ideas por él expuestas en su libro son discutibles. En ningún momento se le ha tomado como palabra santa. (Yo mismo he escrito que no sé si estoy completamente de acuerdo en varios puntos). El hincapié al citarlo está en la actitud de no sorprenderse, abrumarse, ofuscarse o ahogarse cuando hablamos de la "responsabilidad del artista". Asì use Tarkovski un término como "penal", porque evidentemente no está hablando en un sentido político sino moral. Asì que reitero mis palabras:


    Si un cineasta tan importante y tan trascendente como Tarkovski se da el tiempo de reflexionar sobre las consecuencias que el cine –y el arte en general- pueda tener sobre el público, no veo por qué el crítico Bustamante no lo pueda hacer también. ¿Paternalismo? Apreciado crítico: indagar sobre la expresión artística en todos sus aspectos y ponerlo en cuestionamiento no es “autoritarismo inquisitorial” ni mucho menos un indicio de censura, sino es una investigación que quisiéramos profundizar como cinéfilos. Incluso, antes que un cinéfilo o un crítico, todas estas preguntas se las debería plantear un cineasta que se tome la profesión en serio...


    . Sobre los efectos del cine en el público. Es posible que cuando ud. hablaba de paternalismo se referìa a la sra. Pilar Roca o a comentarios de otras personas, pero, como decía Jesús, hacía falta un deslinde ya que de pronto se había esablecido la chata idea de que "todos los críticos de Madeinusa lo hacen por el asuto ideológico y desean mostrar el mundo andino como un mundo bueno y de ensoñación". Ah-ah. Nones.

    Por otro lado, estoy de acuerdo: el espectador tiene puntos de vista propios sobre el filme. El espectador no es un recipiente vacío. Pero dar nuestra opinión no es que nos pretendamos comisarios de la cultura. Que la gente haga pelìculas, publique libros, dibuje graffitis, acá no existe el germen de la censura. Pero se insiste en el tema. A ver.

    O sea, publicar una crìtica para que la sociedad te lea y la ayudes a decidir sobre si ir o no a ver una pelìcula, eso está bien, eso es información. Pero señalar que tal pelìcula tiene una ideología que nos es ajena, eso es paternalismo, eso es tratar a los lectores como niños.

    Ah, vaya. Recuerdo varias críticas de cine que señalan las ideologías de películas norteamericanas (desde filmes de zombies hasta películas de guerra). En esos casos, los críticos no tienen reparos en decir "es la ideología de EEUU disfrazada, a favor de la falsa democracia -o de la pluriculturalidad de moda, o del imperialismo, o de lo que sea-". ¿Por qué es tan fácil hablar de ideologías en otras películas -yanquis, que son las más fáciles de atacar- y no hablar de ideologías en películas peruanas? ¿Solamente porque es una película peruana y merece el apoyo? Extraños silencios.

    . Sobre el conocimiento y el lenguaje. Comparto sus esperanzas por la creación de un nuevo lenguaje cinematográfico que exprese a peruanos que sí existen.

    Estimado sr. Bustamante, gracias a usted por sus reflexiones y utilice el espacio que considere necesario las una y mil veces que lo considere adecuado.

     
  • At 11:26 AM, Anonymous Anonymous said…

    me parece que alguien busca a su María Iribarne.

     

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