LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Tuesday, July 17, 2007

EL CINE TRASH, según el Dr. Vértigo

Doris Wishman en pleno rodaje.



MIS PELÍCULAS BASURA (I)


Las veo porque me producen una angustia extraña de describir. Es, digamos, una sensación incómoda. Y dentro del placer está el descubrimiento de toda una época. Percibes cómo vivieron el sexo las personas del sesenta y, a partir de eso, descubres mucho del estado mental de esa generación en ese lugar.

¿Fascinación por las escenas sexuales? No lo creo. A estas alturas, más parecen sketches cómicos. Es que ha pasado el tiempo y ya nos hemos acostumbrados a la televisión. Nuestra TV es suficientemente grotesca en muchos aspectos que las películas trash ya no alcanzarían. Su grado de exhibición o de mal gusto hoy es impensable en Norteamérica. Así que, en ese aspecto, estamos mas malcriados que los gringos.



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Al heredar los nombres de siempre (Ed Wood Jr., Waters, etc), estamos perdiendo muchísimos otros nombres. Sobre todo de los años treinta, las historias son increíbles. Por ejemplo, había un director de los treinta que hizo unas porquerías deliciosas. Se llamaba Dwayne Esper.
Ese tipo era un hombre de negocios: organizaba freak shows, estas exhibiciones de gente peculiar, cuando el explotar a una persona deforme todavía no era totalmente mal visto en Norteamérica. Ahora es un crimen, pero entonces era un espectáculo en los pueblos pequeños. Todo circo tenia al lado su exhibición de freaks. Y el gran secreto de este tipo de espectáculos era el de ofrecer muchísimo más de lo que ibas a presentar. Anunciabas una “monstruosidad de dos cabezas” y finalmente era un enano con otra cabeza de plástico. Ese entrenamiento casi publicitario lo llevó al cine. Sus películas son grotescas, torpes y muy graciosas, pero el montaje publicitario que hacía era parte del espectáculo. Los trailers eran pieza clave en este universo. Eso era genial y lo hemos perdido. No nos quedan referencia de eso. Solamente quedan las películas.


Maniac, un film de Dwayne Esper




Como Esper, hubo muchos personajes. Había también una mujer mayor, Doris Wishman que hacia películas de corte erótico en los sesenta y luego hardcore en los setenta. Tenia una manera de filmar muy extraña. Tenia una fijación de, en el momento menos pensado, mover la cámara hacia una pared o hacia un teléfono. A todos estos realizadores los llamaban Los Cuarenta Ladrones, una banda de productores de cine de ínfima categoría, quienes compartían estos códigos. Produjeron activamente en los treinta, los cuarenta.

En una época, en los drive inn -que eran los lugares que recibían mayoritariamente las películas de mala categoría, ahí empezaron a pasar muchas películas con escenas de partos. O sea, los adolescentes iban a los drive inn iban a ver partos. Veían en toda la pantalla la vagina que se extendía y luego la cabeza que aparecía. Es que era la única manera de ver una vagina en el cine. Y esto se podía justificar, porque eran tomas médicas, porque era educativo, etc. Como experiencia, todo eso es irrepetible. Tu me puedes decir que hoy, en tu casa, puedes disfrutar esas películas, pero no la verás con la intensidad como se veía en es a época, como se vivía en esa época.


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Había un tipo que a mí me parecía el rey de la escena. En el año ochenta publicaba un boletín. No era un crítico, sino un tipo que iba al cine, nada más. Iba a ese barrio que se llamaba entonces el Barrio Rojo, el lugar mas sórdido de New York aquellos años. Esos cines eran los que pasaban cine de explotación y además, en las salas, había comercio sexual, drogas y todo eso. Y este tipo iba ahí porque era el único lugar donde pasaban esas películas.
Fascinado por lo que veía, escribía sobre el asunto en una máquina de escribir. Luego la llevaba al impresor, sacaba un boletín y lo regalaba en los pasillos del cine. Con el tiempo, llegó a ser, primero proyeccionista, luego administrador de un par de cines. Tan involucrado estaba que terminó siendo un adicto a las drogas. ¡Es que ensuciado por su ambiente! Era el tipo que proyecta las imagines, el tipo que conoce a los productores, a las prostitutas que trabajan durante la proyección, a los enfermos sexuales, a los borrachos, a otros tipos como el. Se convirtió en un experto en estas películas. Y hace unos años, todos esos boletines los ha recogido, los ha seleccionado y ha publicado un libro llamado Sleazoid Express.




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Hay muchos aspectos que lo críticos, tan interesados en este cine, no creo que hayan tomado en cuenta. Ese fue un punto que ya recalqué, porque Ricardo Bedoya me sacó toda su lista de todos los libros que no había leído yo(*). Le dije que qué bien, que lo felicitaba por todas sus lecturas, pero a mí, que los críticos escriban sus libros no me interesa en absoluto.

Yo prefiero mil veces a ese loquito que escribía sobre los cines estando adentro. Los puedo leer, como de hecho lo hago, pero me distancio de la manera en que llegan a sus conclusiones. Además, ¡con qué discurso académico suavizan, adocentan este suceso! Yo no quiero que suavicen nada. Y no me lo comparen con Buñuel, maldita sea. Que tienen que ver Cronenberg, Buñuel, con estas películas. Que hagan cosas raras, mostro. Pero no estamos hablando de lo mismo.



Dr. Vértigo
(*) Esta referencia al crítico Bedoya hace referencia a un debate que se originó días atrás y que expusimos en el link:

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4 Comments:

  • At 8:24 PM, Anonymous Dr.Vértigo said…

    Me gustaría dejar algo en claro: este texto,"Mis Películas Basura," es el apretadísimo resúmen de una conversación de aproximadamente dos horas entre Fernando Vilchez y yo. Yo no he participado en la transcripción, edición y redacción de este resúmen y,al aparecer mi nombre al final del texto,da la equivocada impresión de que soy yo el autor de lo que finalmente ha salido publicado.

    Dr.Vértigo

     
  • At 8:20 AM, Anonymous Anonymous said…

    Live to tell!!!

     
  • At 5:26 PM, Anonymous fernando v said…

    Es cierto, esto no es un texto redactado por el Dr. Vertigo, sino una sucesion de declaraciones que hizo en una conversacion que sostuvo conmigo.

    Esto, dicho sea de paso, es bastante recurrente en los diarios, e incluso en esta pagina es un recurso que hemos utilizado antes con textos como "Mis escenas eroticas", por Beto Ortiz y, sin ir mas lejos, el Diagnostico del Cine Peruano, de Fernandez.

    Siempre que el discurso mantenga cohesion, es una preferencia personal presentarlo sin intervenciones del "entrevistador". En todo caso, queda hecha la aclaraci'n y, desde luego, falta gran parte de esa conversaci'n, que ser' publicado en las siguientes horas.

    Fernando

     
  • At 5:23 AM, Anonymous Anonymous said…

    estaba buscando informacion sobre cine trash y me encontre con tu blog, la verdad realmente interesante.
    estoy haciendo un blog sobre cine para una asignatura de mi carrera, mi blog es www.lacoctelera.com/cincoyaccion


    un saludo


    Aida

     

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