LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Saturday, June 30, 2007

CONTINÚA LA DISCUSIÓN SOBRE NUESTRO CINE

Christian Wiener, ex miembro del CONACINE y también de otros gremios cinematográficos, contribuye al diálogo necesario sobre la situación de nuestro cine y nos envía un comentario lúcido y que merece una vitrina especial. Como anota al final, es verdad, en un momento nos acercamos a él para iniciar unas conversaciones más continuas y que se enfriaron por circunstancias especiales. Hoy, en un momento distinto, esperamos que podamos llevar a cabo todo lo que se nos está quedando pendiente.
*

Me parece muy bien y felicito a la gente de la cinefilia no es patriota por la iniciativa de impulsar una discusión seria y (espero) abierta sobre los problemas de fondo del cine peruano, la ley, el CONACINE, etc. Y saludo el texto bastante interesante de Carlos Fernández sobre la situación actual del cine nacional y algunas propuestas iniciales que ensaya para empezar a cambiar las cosas. Con algunas de las cuales concuerdo y otras, tengo reparos y discrepancias, que bien podríamos debatir de manera pública, franca, si se presenta la oportunidad.
Lamentablemente una de las peores cosas que ha venido a sucederle al ambiente cinematográfico nacional, como en otros ámbitos de nuestro país, es un creciente clima de desconfianza, intrigas, descalificación personal, adjetivaciones, ataque menudo y anónimos (como algunas descargas en este blog), además de la infaltable cuota de cinismo posmoderno; que expresan un innegable y entendible clima de frustración y resentimientos de muchos sectores –especialmente jóvenes- ante lo que sucede en nuestro cine a todo nivel; pero que ha terminado por invalidar cualquier posibilidad de conversación e intercambio de opiniones serias en el sector, reemplazándolo por los insultos, insinuaciones y calificativos que vienen convirtiendo al medio en un creciente dialogo de sordos y atrincheramiento de posiciones.
Por eso fue que se frustró la reunión de cineastas que propuso el año pasado Augusto Tamayo en Cinemaperú, y que muchos apoyamos e insistimos en ella. Pero no es cierto que todos la apoyaron. La SPIA, de la que forma parte el señor Fernández, se opuso públicamente a ella, y luego trato de matizar su posición, pero en el fondo, siendo un gremio, no hizo ni propicio nada para que fuera posible. Fue esta misma asociación, o sus directivos, quienes lanzaron una grave acusación contra ex directivos de CONACINE, acusándolos de supuestos actos corruptos en el caso IBERMEDIA. Y cuando la mesa directiva del CONACINE, de la que formaba parte el señor Fernández, tuvo que admitir tras larga espera que esos cargos eran infundados, de la SPIA no escuchamos ni siquiera una disculpa, como si de las honras de las personas se pudieran trajinar con impunidad, como en los tiempos de Montesinos.
Por mi parte, y nunca lo he ocultado, yo tengo discrepancias con muchos de los conceptos y planteamientos respecto a la “industria del audiovisual” de Jorge Delgado, y que refrenda Fernández; pero nunca he debatido insultando, descalificando a los que me precedieron por su edad u origen, ni con aires mesiánicos de tener la formula para salvar al cine nacional. Yo asumo mis responsabilidades, y lo que se hizo bien y mal cuando tuve la oportunidad de ocupar cargos directivos en el gremio y el CONACINE.
Soy consciente de que tal vez se pudo hacer mucho más, si también se hubiera tenido más apoyo y menos indiferencia de la gente, pero ahí esta lo hecho, y no me siento ni superior ni inferior a nadie por eso. En fin, no quiero seguir alargando más este comentario, y pido disculpas por las referencias personales, y nuevamente invito a retomar la idea de la reunión abierta y la discusión entre los cineastas, agremiados y no agremiados.
Fernando Vílchez no me desmentirá que hace un buen tiempo me sugirió para participar en una mesa de debate sobre el cine nacional y que le dije cuando gusten, que fijarán fecha y lugar. Pero otra vez, quedo en nada. Espero que ahora si se pueda llevar a cabo, al igual que la reunión.
Gracias por el espacio. Saludos,
Christian Wiener

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5 Comments:

  • At 11:52 AM, Anonymous Christian Wiener said…

    Te agradezco Fernando por haber dado esta presentación a mi comentario al artículo de Carlos Fernández que publicaron en su blog, y ojala que efectivamente se reanime el espíritu de debate en el medio, pero de discusión abierta y pública de los problemas y propuestas, y no de ataques e insinuaciones escondidas y chismes que sirven solo para envenenar más el ambiente ya bastante cargado en el medio. Es cierto que a fines del año pasado la posibilidad de una mesa redonda sobre las propuestas de la ley de cine y el audiovisual que conversamos, se frustró en gran parte porque la campaña para el cumplimiento de la Ley actual y el presupuesto al CONACINE exigía un trabajo común de toda la gente del sector, y no buscar lo que nos podía dividir o enfrentar. Pero ahora que ya las aguas bajaron a su nivel, y que sabemos perfectamente lo que le importa el cine y la cultura al actual gobierno (miren las declaraciones de Alan García avalando la censura del INC, por presión militar, a las caricaturas de Quijano); sería muy importante replantearnos muchas cosas y temas, retomando la iniciativa de reunirnos los cineastas para afrontar la crisis que vive el sector y buscar vías de solución consensuadas y efectivas.

    Saludos,

    Christian Wiener

     
  • At 3:06 PM, Anonymous Anonymous said…

    En medio de este debate me gustaría reseñar la experiencia americana de la Film-Maker`s Cooperative (*). Mekas explica que si bien el cine que perseguía la gente de la cooperativa (en su mayoría provenientes de la New Cinema American Cinema Group, futuros integrantes del Fluxus, siempre animados por las películas de Casavettes, Frank, Menken, etc) era conciente de su exploración y su distancia con el voluptuoso cine del país, jamás se distrajeron respecto a cuestiones como el financiamiento o la producción; razón por la que en las oficinas de la cooperativa antes de cuestiones vanguardistas o estéticas las discusiones iban por la economía de los proyectos. Todas sus películas eran proyectadas en la misma sala, continuamente, en un programa largo e hiperdemocrático; en conjunto estas películas, en su mayoría de poca monta, sumaron lo suficiente para llegar a grandes títulos como Chelsea Girls o Flaming Creatures. De más esta enumerar la importancia para el desarrollo del arte, sobre todo en el cine actual que trata de ser enmascarado en términos desde videoarte a cine de autor, de un Brakhage, Derance, Mekas, Maciunas, Warhol, etc.

    Pero siendo justos esto resulta inaplicable para nuestra época, geopolítica e idiosincrasia. Volvamos con el asunto argentino.

    Especulando un poco más se podría decir que el primer impulso para el cine argentino actual radica en la vuelta a la democracia, y sobre todo a una vieja industria-tradición, vuelta a engrasar, que el país recordaba; habría que ser consecuentes con la viejísima data del cine argentino que se produce en gran escala desde los 20 y aún en tiempos de crisis mundiales, cuando el fílmico escaseaba, el groso de la producción cinematográfica argentina solo era comparable con la mexicana. Pero también el factor madre de su actual estado es ubicable en la ley del cine que facultan la competencia medianamente (aunque por supuesto cabría escuchar a un productor gaucho para desencantarse) justa con el cine extranjero, esta contiene una medida básica: la cuota de pantalla –la obligación que tienen los cines de pasar un mínimo de películas nacionales por año- y la complementaria, media de continuidad –que posibilita que la película siga en pantallas según un mínimo de recaudación-.

    Un acuerdo entre productores, sindicatos e instituto, tras la imposibilidad de continuar en cines una película de recaudación aceptable como “Luna de Avellaneda” frente a un interesante estreno hollywoodense para los dueños de cine, catalizó su ley de cine. Nuevamente, se existe por un consenso. Yo no estoy de acuerdo en que se tenga que hacer un cine peruano con tildes en la u, como al señor Fernandez le interesa y al CONACINE parece también viendo las coloridas elecciones que ha hecho este año; en mi opinión también el cine asiático presenta toda una respuesta estética contenida en sus historias ajenas. Tampoco estoy de acuerdo con que el estado deba primar sus intereses en la producción de la rama de arte que nos compete, es majaderamente amoral sabiendo donde estamos parados exigir tamaña mamadera. Pero si estoy de acuerdo a que un artista debe tener la oportunidad de producir si es esto lo único que realmente puede hacer; el estado debe intentar promover la financiación por fuera de su presupuesto, ahí esta el caso brasilero que intercambia impuestos a las corporativas por apoyo a proyectos culturales, o las productoras de televisión europeas obligadas también en brindar apoyo.

    Consenso y ley señores, humilde opinión de estudiante poco informado.
    Saludos
    C.R.

    * Explicada con claridad por su fundador en el librito “Entre el underground y el off-off” de Anagrama.

     
  • At 12:09 AM, Anonymous Anonymous said…

    Dos comentarios al comentario anterior.
    1) No ha sido Conacine, sino un jurado nombrado por Conacine, el que ha dado los premios. La pregunta sería porqué se elige tal composición del jurado y no otro. ¿Hay mucho de dónde escoger? Pero para decirlo todo, ¿si esta última pregunta la extendiésemos a los proyectos presentados? ¿Podemos saber si había proyectos mejores? ¿Qué hubiera pasado si ganaban otros? ¿Con qué otro adjetivo se calificaría el fallo? Parece que siempre habrá un adjetivo para expresar nuestro (des)colorido descontento.
    2)Me parece que la Ley de Cine y Audiovisual chilena convertiría al ente rector en socio (no en simple donador) de los ganadores. Esto en el entendido de que las películas son vehículos de difusión cultural más allá de las fronteras y deben ser apuntaladas. Entonces si eres socio, asumes un riesgo compartido y, lógicamente, uno arriesga para ganar. Es lo que deberían entender nuestros políticos. Ahí está la pelea, en que lo aprehendan.

     
  • At 12:07 PM, Anonymous Anonymous said…

    Una policial de Coco Castillo.
    Un dramón de Hugo Fernández.
    "El premio" de Panchito.
    "Cielo oscuro" de Joel Calero
    "Mi pequeño" de Álvaro Velarde
    "Las malas intenciones de Rosario García-Montero
    "Los famosos inmorales" de Aldo Salvini, que si no me equivoco era de humor negro.
    Todas informaciones cortas sacadas del Correo y la web. No asevero que todos los proyectos estén exentos de este aire indigenista-indi que, sin una madurez o al menos un real entrañamiento con lo contado, puede ofrecer algo coherente o trascendente para la actualidad de la cinematografía, pero al menos se plantean desde un piso distinto a "una historia de amor engarzada en medio de los preparativos y vivencias de un concurso de baile Huaylarsh". Se siguen mordiendo la cola. Lo del terrorismo, con Solier de protagonista además, es de esperarse; obviamente se ganó por cartel y color del mismo. No es gratuita mi molestia señor.
    Sobre el segundo punto, concuerdo en que el estado no tiene que regalar nada, como dije antes, menos aún en nuestro país. Convocar gente de otros países, reunir sus experiencias, podría resultarnos más que edificante.

     
  • At 10:51 PM, Anonymous Anonymous said…

    Ajá, volvemos a un detalle crucial que había quedado medio escondido por tanta pelea: los "notables de la cultura" como jurados.

    Ahora entiendo que su comentario sobre el fallo apuntaba a porqué hay una idea tan cuadriculada de la cultura. Y estoy de acuerdo.

    Lo que no entiendo es cómo sabe usted que esos otros proyectos eran los mejores. ¿Quién, aparte de los jurados, ha leído todos? Y si menciona a Coco Castillo y a un par de desconocidos, supongo que está bromeando.

    ¿Y no estará prejuzgando el del Huaylarsh? Pero, claro, si usted ha leído todos, no lo está haciendo. Perdone mi suspicacia.

     

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