LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Thursday, February 07, 2008

"B". (DE: UN ABECEDARIO DEL CINE, POR PETER WOLLEN).


La B no corresponde a Brecht, aunque por supuesto podría corresponder. Tampoco a las películas de serie B, a pesar de todo lo que siempre las he amado. La B, es de Bambi. Bambi es la primera película que vi, y me dejó, sin duda, una profunda marca, incluso traumática. Después de verla, la reprimí, la saqué de mi mente, hasta que un día, a las afueras de Santa Barbara, California, avanzaba por la carretera con unos amigos, sentado en la parte de atrás de un descapotable, cuando miré y tuve de repente una visión de mi aterrador recuerdo de niñez: justo allí, el incendio del bosque de Bambi. Al principio no comprendí lo que había visto pero, al irme recuperando de la impresión, me di cuenta de que había una enorme pantalla de un autocine justo al otro lado de la carretera y coincidió que pasábamos por allí precisamente en mi momento traumático.


El horror y la pena –las dos categorías de Aristóteles– se habían quedado conmigo, más o menos suprimidos, durante los años que, cada vez más, pasé en el cine, sin siquiera recordar el trauma. Cuando lo hice, después de mi “regreso a lo reprimido” en Santa Barbara, comencé a darme cuenta de que el horror y la pena no se podían explicar simplemente en relación con el cervatillo de Disney. Había algo más en juego. Bambi se hizo durante la guerra y, en un sentido oculto, era una película de guerra. De hecho, se estrenó en Agosto de 1942, al comienzo de la batalla de Stalingrado.


Mis propios recuerdos de la guerra –poco después, cuando vivía en una pequeña población industrial del sur de Inglaterra, al sur de Manchester– fueron los ataques aéreos: lo que se conoció genéricamente como Blitz (relámpago). Recuerdo las sirenas, cuando tenía que salir de la cama y bajar al armario que había debajo de las escaleras, o agazaparme debajo de la mesa de la despensa, escuchando el zumbido de las bombas sobre nuestras cabezas; iban dirigidas a Manchester, pero a menudo se desviaban del rumbo y caían en Macclesfield.


Visto de esta forma, es fácil interpretar Bambi como una película de guerra, donde los cazadores son los nazis, el incendio en el bosque era la guerra relámpago, en padre desaparecido, en el frente, y la madre como víctima de guerra. Otra vez Aristóteles, el horror nace esencialmente del conflicto político y la barbarie. Todavía sigo pensando, en secreto, que Bambi es una de las grandes películas. Blancanieves es más admirada por los entendidos pero, en un sentido no aristotélico, tiene un final feliz; según los términos de Aristóteles, es una comedia, y, por lo tanto, una forma inferior. Desde un punto de vista artístico, Tres caballeros es la más innovadora, menos aquejada de elementos de mal gusto que la grandiosa Fantasía. Pero Bambi es la tragedia aristotélica, la película sobre el trauma.





Serge Daney señala, en la primera frase de su libro, Persévérance, que nunca había visto Bambi ni, se jacta, cualquier otra película de Disney. Por el contrario, recuerda una película muy diferente: La noche del cazador, de Charles Laughton, que vio a los doce años, la edad que tiene el niño de la película, perseguido por el aterrador predicador Robert Mitchum. Las películas que mejor recordamos de nuestra niñez siempre parecen un tanto autobiográficas, siempre parecen tratar de nosotros mismos en un sentido especialmente fuerte. Pero el que Daney huyese de Disney tiene otra explicación. Disney representa para él el límite de la cinefilia, el punto donde ésta se vuelve cómplice de la sociedad del espectáculo. No puedo mostrarme completamente de acuerdo con él. Bambi tiene para mí un significado diferente. Ha sido la fuente de mi cinefilia.



Más fotos de Bambi:

http://www.imdb.com/media/rm724539392/tt0034492

Más fotos de la batalla de Stalingrado:

http://englishrussia.com/?p=648




LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA


1 Comments:

  • At 8:35 PM, Anonymous La Enésima Dimensión said…

    Yo también recuerdo que la primera película que vi en el cine fue Bamby, y fue en un cine que quedaba justo frente al edificio donde vivía, allá por los años 80, llamado Romeo y Julieta, ubicado en la calle Porta de Miraflores. Contrariamente a lo que plantea Peter Wollen, para mí Bamby es una película de amor y no de guerra, a pesar de aquella interna en la cual vivíamos los peruanos en esas años.

    La tragedia artística que Aristóteles presenta, a través del teatro, ciertamente coincide con algunos componentes básicos del cine. Y es en uno de ellos donde mejor se puede apreciar el sentido que tiene la película Bamby: la música. En esta película de Walt Disney la música y las imágenes se alternan como elementos prioritarios de la estructura del lenguaje audiovisual para trasmitirnos el significado de las escenas, es decir a veces es la música la que nos está ofreciendo una mayor posibilidad de comprender lo que está sucediendo y otras veces son sólo las imágenes. Pero es la música la que mejor “enriquece nuestra percepción” (Bedoya y León 2003: 185) de lo que está pasando en esta película: el amanecer, al comienzo de la película suena una orquesta acompañada de un coro; los aprendizajes por los cuales atraviesa Bamby, más música; la llegada de una tormenta o de los cazadores; los juegos en la nieve; en fin.

    La música de fondo en las imágenes es recurrente e imprescindible en la mayor parte de las escenas, pues las voces de los personajes se escuchan pocas veces. Mas bien sus acciones se hacen efectivas, en cuanto significado y sentido, gracias al aporte que reciben las imágenes animadas por medio de la banda sonora u orquesta. Cada encuentro de Bamby con un nuevo animal viene acompañado de una música propia, particular, singular, o mejor dicho, cada imagen animada alimenta su intensión significativa al emplear la música. En líneas generales cada experiencia del personaje principal, Bamby, con un nuevo ambiente o personaje está acompañada por una música particular para cada escena.

    Es por ello que si nos remitimos a la banda sonora de la película

    http://www.soundtrackcollector.com/catalog/soundtrackdetail.php?movieid=6456

    podemos entender que no se trata de una película de guerra sino de amor, cargada con valores de amistad, emociones como el primer amor y, por qué no, sensaciones de soledad como la pérdida de un ser querido (la madre de Bamby).
    Una pregunta, ¿alguien encuentra alguna relación entre los cazadores de la película y los nazis de la Segunda Guerra Mundial? Los cazadores aparecen dos veces en la película, en cada una de ellas por la temporada de caza. ¿A caso ir a la guerra se realiza como una práctica estacional?

    Saludos

    La Enésima Dimensión

     

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