LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Saturday, April 05, 2008

"G" Y "H". DE UN ABECEDARIO DEL CINE, POR PETER WOLLEN.



La G -en contraste- corresponde a Godard, por su antitradición. Godard fue el artista más extraordinario que emergió de la nouvelle vague francesa. Yo estaba en París cunado se estrenó About de souffle (Al final de la escapada), y la vi todos los días durante una semana. En aquel momento, la gente comentaba la forma en que rompía las formas tradicionales de la cinematografía: su uso de los saltos por corte, su interpolación de las técnicas del cinéma-vérité en el cine narrativo. Recientemente, cuando volví a verla, en una en una maravillosa copia de 35 mm, parecía casi clásica. Su diferencia había sido erosionada por el tiempo. El propio Godard nunca encajó verdaderamente en el género del festival. Al final de la década de 1960, había avanzado decisivamente hacia la vanguardia. Para él, la nouvelle vague era más bien una escotilla de emergencia para salir del control del hitchcock-hawksianismo.



La H corresponde al hitchcock-hawksianismo, y a una senda hacia el cine de vanguardia. Se formó con Cahiers du Cinéma, pero en lugar de Hitchcock y Hawks, que se convirtieron en los ídolos gemelos de un ala de Cahiers, creo que fue Nicholas Ray quien tuvo el mayor impacto sobre Godard. No estoy de acuerdo con Godard respecto a Ray en lo referente a Hollywood, ya que siempre he considerado a Hitchcock un cineasta mucho más experimental que Ray. Yo reverenciaba a Hitchcock no solo por haber puesto su sello inconfundible en cada una de las películas de Hollywood que hizo, sino sobre todo por tener la valentía de hacer un largometraje experimental como La soga, rodada en tomas de diez minutos, a pesar de la presencia de estrellas como Jimmy Stewart y Farley Granger.


La postura de Cahiers, sin embargo, ofrecía otro modelo alternativo para la forma en que se hacían las películas en la industria, que encajaba mejor con Ray; el del film maudit, el “cine maldito” o “condenado”, el cine cuyas calidades brillaban a través de sus ruinas. Cahiers se fundó en parte como resultado del Festival du Film Maudit, presidido por Jean Cocteau, en sí una especie de cineasta maldito, y este modelo de maldición implicaba ya que el conflicto entre el artista y la industria era fundamentalmente irreconciliable.

Godard se demostró esto a sí mismo mediante su propio ejemplo, haciendo sus propios equivalentes de Johnny Guitar, antes de seguir a Nicholas Ray fuera de la industria para introducirse en la contracultura. Son estos hilos los que Wenders tomó y tejió para volver a introducirlos en la tela del cine convencional, a través de la película para festival.




La Cinefilia No Es Patriota

1 Comments:

  • At 6:16 PM, Blogger faraway said…

    La verdad que La soga es una genialidad. ¿No son tomas de mucho más de 10 minutos?
    Muy buen artículo, saludos.

     

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