LA CINEFILIA NO ES PATRIOTA

DEDICADO AL CINE PERUANO QUE AÚN NO EXISTE

Thursday, March 22, 2007

REPORTE DESDE JAPÓN (I)



FORASTERO ACOMPAÑADO
Cuando al cine te lo llevas en las maletas



Cuando la cartelera empezó a serme insuficiente, descubrí el cine-club.

Podría contar muchas cosas acerca del cine-club. De mi afición desmedida por él, de alguna alucinante maratón o, simplemente, de cómo cambió mi vida -aunque esto suene a exageración y seguramente lo sea-. Lo cierto es que de no ser por el cine-club no estaría escribiendo esto aquí, ahora.

El aquí y el ahora para mí es Japón, en donde vivo desde hace más de cuatro años. Vivo en la prefectura de Shiga en la región de Kansai, una de las zonas más tradicionales y con más abolengo de todo el país. A esta región pertenecen también Osaka, Nara y Kyoto, la antigua capital del Imperio.

Kyoto es la estampa de Japón por excelencia. Ahí están el pabellón de oro, Gion: el barrio de las geishas, el antiguo palacio imperial, los templos, los sublimes jardines y todo aquello que hay en el imaginario colectivo sobre Japón.

Sin embargo mi lugar favorito en Kyoto está en un barrio menos conocido y ciertamente no mencionado en las guías turísticas. Se llama Minami Kyoto Kaikan y es -cómo dudarlo- un cine-club.

El Minami Kyoto Kaikan queda a pocas cuadras de la estación central de Kyoto en una zona sin atractivos turísticos. Funciona en lo que fue un cine de barrio, de esos que hubo aquí, en Lima y en todo el mundo. El local es claramente uno de los cines de fines de los 60, pequeño (regular para los estándares japoneses) y ubicado en un segundo piso. Guarda esa calidez de los cines de barrio que termina por hacer familiar un lugar público. Incluso podría jurar que, sentado en una de sus butacas, sentí que estaba en el cine Azul de mi barrio o el Opera de Jesús Maria. O incluso en el Capitol de la avenida Arica.

Tiene una estrecha escalera flanqueada por afiches y una máquina expendedora de tickets. Nadie mejor que los japoneses han entendido que el cine es uno de los placeres que se disfrutan mejor en solitario. ¿Quién necesita boleteras o preguntas innecesarias? En el hall hay displays con folletos de cada película exhibida y futuros estrenos, mesas para sentarse y tomar un café servido por otra máquina expendedora y un puesto de venta de libros, revistas y alguna parafernalia cinematográfica, acá sí con seres humanos. Todo está decorado más con pasión que con sentido estético.

En el Minami Kyoto Kaikan se pueden ver películas todos los días del año desde las diez de la mañana hasta la medianoche. Su programación ofrece hasta siete películas por día, venidas desde cualquier rincón del planeta… Hay rincones -claro está- con mayor preponderancia y otros totalmente obviados. (Sigo esperando impaciente o temerosamente ver algún día un film peruano).

Mis días favoritos son los sábados pues el cine-club ofrece una función que va desde las 23:00 hasta las 7:00 del día siguiente, con tres películas o varios cortometrajes. Las funciones son programadas según un director, un actor, un género, una escuela, etc. Ya hubo una noche de Truffaut, otra de Kieslowski, otra de Mizoguchi, una Noche Freak, una Noche Fantástica y hasta una noche latina con Gael García Bernal de protagonista en donde se proyectaron: Amores Perros, Y tu mamá también y Diarios de Motocicleta. En esta última película pude ver dos rincones de Lima que me retrotrajeron al empacho nostálgico de tal manera que incluso vi actuar bien a Gustavo Bueno.

Ya terminada la función a las 6:50 del domingo me di con la ingrata sorpresa de que la máquina expendedora no vendía Alka Seltzer.


reporto desde japón
armando sakihara

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1 Comments:

  • At 3:26 AM, Anonymous César Mimbela said…

    Y de Marzo del 2007 a la fecha ya pudiste ver algunas películas peruanas en el Minami Kyoto Kaikan? porque yo siento (o de repente es puro patrioterismo) que el cine peruano ha ido en aumento... Cómo diría cierta cubana: "Será cierto eso?"

     

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